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Claudia Cabrera, Directora Ejecutiva de Dana Research.
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Claudia Cabrera, Directora Ejecutiva de Dana Research.
FOTO: GENTILEZA

Pink Power: Las mujeres lideran las compras en el siglo XXI

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El mercado global atraviesa una transformación donde la mujer no es solo una participante, sino el motor principal del consumo. "Pienso que en Paraguay y en América Latina, podríamos hablar de que incluso 9 de cada 10 compras son influenciadas por las mujeres," afirma Claudia Cabrera, Directora Ejecutiva de Dana Research. Esta cifra redefine las prioridades de cualquier empresa que busque rentabilidad real.

19 Mayo de 2026 07.00

La transición hacia una cultura corporativa plenamente consciente del potencial del segmento femenino sigue siendo lenta. "Asumo que las marcas siguen intentando asimilar esta realidad y les cuesta tomar conciencia," señala Claudia Cabrera, Directora Ejecutiva de Dana Research. Esta falta de percepción impide que muchas organizaciones aprovechen el potencial de crecimiento latente en el segmento femenino.  

Al proyectar el escenario económico de los próximos años, la profesional observa que la influencia femenina no es una moda pasajera, sino una estructura sólida. "Creo que el papel de la mujer como influenciadora de las compras en la próxima década seguirá intacto," sostuvo la directora de Dana Research. Su rol central se mantiene firme ante los cambios globales.  

En un entorno altamente competitivo, la tendencia a homogeneizar al consumidor resulta en estrategias que pueden parecer poco atractivas. "El camino más simple es el de generalizar, pero si uno quiere conectar con el público objetivo, convendría indagar en las características particulares," explica Cabrera.  

MsC Lic. Claudia Cabrera, Directora Ejecutiva Dana Research
MsC Lic. Claudia Cabrera, Directora Ejecutiva Dana Research

La clave para el éxito comercial contemporáneo reside en la capacidad de las empresas para mirar más allá de la superficie transaccional. "Correspondería conocer a las mujeres, comprender motivaciones, anhelos, sueños, miedos, desafíos y en base a eso, crear estrategias para acercarnos a ellas," puntualiza. Esta conexión emocional fundamenta la lealtad a largo plazo.  

Esta persistencia en el liderazgo del consumo responde a dinámicas sociales arraigadas que trascienden los discursos teóricos sobre el género. "En la práctica existen tareas tácitas que las mujeres asumen, sin que nadie les pida," observa Cabrera. Para ella, estas responsabilidades invisibles las sitúan como las gestoras principales del bienestar dentro de la estructura familiar.  

Entonces, en la vida de muchas mujeres, la selección de productos y servicios no es un ejercicio de poder, sino una extensión de su compromiso afectivo. "Para ellas, realizar las compras es una manera de cuidar, de orientar y guiar a los suyos," recalca la especialista. El acto de comprar se convierte así en un vehículo de protección y atención.  

Mujer haciendo compras
 

El rol de las empresas

Para las nuevas empresas, comprender la esencia de este poder femenino es un requisito fundamental para su supervivencia y expansión. La humanización de las marcas comienza por reconocer la identidad y las necesidades específicas de quienes deciden la compra. “Para lograr una conexión real con ellas, cabe que las marcas las escuchen con atención, las comprenda profundamente y se conviertan en aliadas. El propósito sería que las mujeres cuenten con el apoyo necesario para seguir ‘salvando el mundo’ de todas las maneras posibles, como lo vienen haciendo desde hace tanto tiempo”, ahonda.

Para la profesional, las mujeres desarrollaron habilidades adaptativas que las convierten en consumidoras extremadamente eficientes en el mercado regional. "Ellas sienten más, son curiosas, creativas y solucionadoras profesionales," afirmó la licenciada. Esta capacidad de resolución de problemas es un activo que las marcas deben aprender a valorar y apoyar decididamente.  

Con el objetivo de lograr una conexión real, las empresas deben posicionarse no solo como vendedoras, sino como aliadas en la vida cotidiana. "El propósito sería que las mujeres cuenten con el apoyo necesario para seguir 'salvando el mundo' de todas las maneras posibles," destacó la profesional. Esta visión eleva la propuesta de valor hacia un nivel superior.

Pink Tax
Pink Tax

Sin máscaras 

En este contexto, las marcas deben ser cuidadosas para no caer en prácticas superficiales que solo busquen aprovechar la tendencia. "Muchos consideran al Pink Tax como un tipo de discriminación de precios de género," denunció Cabrera. Esta carga económica injusta daña severamente la relación de confianza entre marca y cliente. La transparencia se vuelve un valor fundamental, ya que el mercado actual es más consciente que nunca de las injusticias. 

El impuesto rosa ha supuesto durante mucho tiempo una carga económica para las mujeres, especialmente porque siguen ganando menos que los hombres.

El rechazo a estas prácticas no es solo un movimiento social, sino una exigencia de organismos internacionales para la justicia económica. "Las Naciones Unidas han pedido a los países que eliminen el impuesto rosa para garantizar la igualdad de oportunidades," recordó la licenciada. Las marcas deben alinearse con estos estándares globales.  

La consecuencia de ignorar estas demandas éticas puede ser la pérdida definitiva del favor del público más influyente del mercado. "Comprobar que las marcas aplican este tipo de malas prácticas puede resultar extremadamente dañino y ocasionar repercusiones devastadoras," sentenció Cabrera. La lealtad se pierde ante la falta de integridad.  

Otra trampa común en la que caen las empresas es el discurso vacío sin un respaldo en la realidad operativa. "Una marca inclusiva va más allá de discursos emotivos; pasa directamente a la acción," afirmó la profesional. La coherencia entre lo que se comunica y lo que se ofrece es la base del éxito.  

Esta coherencia se demuestra en los pequeños detalles que facilitan la experiencia de compra en entornos familiares o profesionales. "Si digo que incluyo a madres, mi establecimiento debe contar con un mimo a los niños pequeños," ejemplificó Cabrera. Estas acciones tangibles validan el discurso de inclusión de la empresa.  

No se trata necesariamente de realizar inversiones de gran escala, sino de mostrar una comprensión genuina de la situación de la cliente. "Prever detalles como unas hojas para colorear para distraerse con los chicos es un gesto de empatía real," sugirió la licenciada. La simplicidad suele ser la mejor herramienta de fidelización. El concepto de empatía es frecuentemente utilizado en el marketing, pero rara vez se aplica con el rigor necesario en la práctica. 

Muchos hablan de empatía, pero pocos la ponen en práctica. Últimamente muchos alaban a las mujeres por ser “multitasking”, pero para lograr administrar varios roles y tareas a la vez, las mujeres deben hacer esfuerzos adicionales. En este caso, el tiempo es tan importante que todo lo que las marcas puedan hacer para colaborar con su optimización vale muchísimo.

Cuando una marca ayuda a optimizar la agenda de su cliente, adquiere un valor que trasciende el precio del producto. "En este caso, el tiempo es tan importante que todo lo que las marcas puedan hacer para colaborar vale muchísimo," subrayó la directora. La agilidad y la resolución son atributos altamente valorados.  

Aquellas empresas que logran integrar la eficiencia con la calidad obtienen una ventaja competitiva inmediata y sostenible en el tiempo. "Las marcas que envían sus productos en tiempo y forma tienen ventajas ante el público femenino," aseguró la investigadora. La fiabilidad es el nuevo estándar de lujo en el servicio.  

Las marcas que envían sus productos en tiempo y forma; las que comprenden la importancia de que las madres ofrezcan a sus familias alimentos deliciosos y saludables sin tener que pasarse horas en la cocina, las que cumplen con sus promociones y crean un vínculo, esas tienen ventajas ante el público femenino.

Debido a la carga emocional depositada en las decisiones de compra, la decepción con una marca tiene consecuencias más profundas. "Las mujeres son más emocionales que los hombres, por lo que el vínculo con la marca va más allá de lo transaccional," afirmó Cabrera. La marca se convierte en un símbolo de confianza familiar.  

Cuando esa confianza se rompe por falta de transparencia o incumplimiento de promesas, el daño suele ser permanente para la reputación corporativa. "Tras una decepción, volver a confiar tiene un alto grado de dificultad en el segmento femenino," advirtió la licenciada. La integridad operativa es el mejor escudo contra la cancelación.  

El primer paso para cualquier empresa que desee rectificar su rumbo es reconocer el costo de la ignorancia estratégica. "Lo primero es tomar conciencia de que tomar decisiones a ciegas resulta más caro y nos hace perder tiempo," aseguró Cabrera. La investigación de mercado es una inversión en la seguridad del negocio.  

Ignorar el comportamiento del consumidor no solo reduce las ventas, sino que oculta las señales de advertencia sobre el futuro de la marca. "Desperdiciamos oportunidades de crecimiento y de visualizar riesgos inminentes si no escuchamos con atención," puntualizó la profesional. La vigilancia del mercado debe ser constante y proactiva.  

Cada interacción con la cliente es una fuente de información invaluable que las empresas suelen desaprovechar por falta de sistemas adecuados. "El feedback que recibimos mediante cada punto de contacto debe ser tenido en cuenta para ajustar la experiencia," propuso la experta. La escucha activa debe integrarse en todos los niveles jerárquicos.  

A menudo, las campañas publicitarias revelan un sesgo que aliena al público al que pretenden conquistar por falta de representatividad. "A veces se nota que algunas publicidades fueron diseñadas para mujeres pero desde la mirada masculina," observó la licenciada. Esta desconexión evidencia la falta de diversidad en los equipos creativos. 

Lo primero es tomar conciencia de que tomar decisiones a ciegas resulta más caro, nos hace perder tiempo y cuesta dinero. No solo dejamos de vender, desperdiciamos oportunidades de crecimiento y de visualizar riesgos inminentes para nuestra marca. Escuchar con atención es clave y a partir de allí, analizar el comportamiento del
consumidor.

A partir de aquí, mantenerse receptivos al feedback en las tiendas o en las redes sociales es un punto clave para mantener el canal de comunicación abierto. "Es crucial indagar acerca de la percepción que tienen de nosotros y cuáles son las cosas que estamos haciendo bien y las que debemos ajustar para brindar una mejor experiencia al
consumidor", finaliza la especialista.

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