Unión del Fútbol del Interior: el semillero que sostiene el sueño mundialista
Paul Fernández Editor de Contenidos
Paul Fernández Editor de Contenidos
El fútbol paraguayo vuelve a tomar protagonismo con el regreso de la Albirroja a la Copa Mundial de la FIFA 2026. En la selección nacional, el león volvió a rugir y se prepara para recuperar su lugar en la máxima cita del deporte.
Pero la reaparición de Paraguay en el escenario global después de más de 15 años no es un hecho fortuito. Es el resultado de meses de preparación, de la recuperación emocional y anímica de todo un equipo —desde jugadores hasta directivos— que volvió a demostrar la grandeza de un país.
De la misma forma, esa grandeza no es momentánea. Además de ser un rasgo innato de los paraguayos, se construye desde la base hasta la cima. En ese proceso, la Unión del Fútbol del Interior (UFI) emerge como un protagonista silencioso, pero determinante.
Óscar Ramírez, presidente de la institución, destacó que el fútbol paraguayo creció de forma significativa en la última década, aunque todavía enfrenta desafíos estructurales importantes.
“El desafío mayor es seguir creciendo, pero con infraestructura. Hemos avanzado mucho, pero todavía falta bastante”, afirmó en entrevista con Forbes Paraguay.
Señaló que el potencial deportivo del país es amplio; sin embargo, el déficit en infraestructura —como la falta de estadios, canchas con sistemas de riego automático, pistas sintéticas, vestuarios reglamentarios, salas antidoping e incluso espacios de apoyo psicológico— continúa siendo uno de los principales ejes de trabajo de la institución.
Con esto, tanto en las categorías formativas —donde una gran proporción de jugadores del interior nutre a los equipos de la capital— como en el alto rendimiento, se podrá lograr un crecimiento sostenido, siendo este el foco estratégico de la actual gestión.
“Hemos crecido mucho. Hoy tenemos estadios con estándares de la FIFA en varias zonas del país, pero todavía existen departamentos donde debemos avanzar”, explicó.
En ese contexto, Ramírez resaltó que el desarrollo de infraestructura, la coordinación institucional con la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) y el cumplimiento reglamentario alineado a estándares internacionales son fundamentales para fortalecer las competencias nacionales.
La institución atraviesa además un momento simbólico: el campeonato Interligas —la competencia más emblemática del interior— cumplirá 100 años en 2027. Un torneo que, según el dirigente, no solo moviliza a miles de aficionados en todo el país, sino que representa identidad, pertenencia y oportunidades.
“La credibilidad que hoy tiene la UFI permite que cualquier inversión en infraestructura en el interior pase por la institución. Hemos crecido también en lo financiero: no tenemos deudas y contamos con una economía sana”, sostuvo.
Tras casi 65 años de historia, la organización logró consolidar una sede propia con un complejo corporativo en un predio de siete hectáreas, fruto del trabajo conjunto con la APF y la Secretaría Nacional de Deportes.

Actualmente existen 33 proyectos de infraestructura en ejecución en distintos puntos del país, incluyendo estadios, centros de formación y mejoras en escenarios deportivos, con el objetivo de contar al menos con un estadio reglamentario por departamento.
El desafío no es menor: la UFI nuclea a 214 ligas distribuidas en igual cantidad de distritos y cerca de 3.000 clubes. “Es imposible construir 214 estadios, pero sí podemos generar polos regionales de desarrollo”, explicó.
Más allá de la infraestructura, el dirigente pone énfasis en el rol social del fútbol. La formalización de nuevas ligas en distritos emergentes, afirmó, permite generar oportunidades para niños y jóvenes, transmitiendo valores y contención comunitaria.
Uno de los mayores aportes de la UFI al ecosistema futbolístico paraguayo es su rol como puente entre el amateurismo y el profesionalismo.
“La UFI es el sector aficionado y la APF es el sector profesional. Lo que buscamos con el presidente Robert Harrison es que esa transición no sea traumática, que los clubes lleguen preparados”, explicó.
El crecimiento de competencias como el Nacional B y el Interligas incrementó la expectativa de clubes y comunidades, generando oportunidades reales de ascenso deportivo y desarrollo institucional. Incluso alianzas estratégicas con clubes profesionales, comienzan a consolidar modelos de cooperación para potenciar planteles y estructuras.
En paralelo, la UFI también impulsa torneos juveniles y programas alineados a la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL), permitiendo que talentos del interior accedan a competencias internacionales desde edades tempranas.

Pero si hay algo que atraviesa todo el relato de Ramírez es la dimensión emocional del fútbol del interior.
Las finales del Interligas en el Estadio Defensores del Chaco, los estadios llenos en distritos pequeños y las caravanas de hinchas representan mucho más que deporte: son identidad colectiva.
“El pueblo nunca olvida cuando su selección sale campeona. Eso queda para siempre”, recordó al evocar una consagración que vivió como dirigente hace dos décadas.
Para el presidente, el fútbol del interior no solo produce jugadores de élite, sino también historias de superación que cambian vidas. Muchos talentos que hoy destacan en el país y en el exterior comenzaron en ligas distritales, en contextos de vulnerabilidad, y encontraron en el deporte una oportunidad de transformación.
Sin embargo, el crecimiento deportivo también exige profesionalización dirigencial, uno de los pilares débiles en el fútbol paraguayo.
Ramírez reconoce que uno de los mayores obstáculos no es el talento, sino la gestión: clubes que no logran sostenerse en categorías superiores o que no aprovechan recursos económicos disponibles por falta de organización administrativa.
“La clave es capacitarse. La gestión es tan importante como el talento dentro de la cancha”, afirmó.
El objetivo final es claro: consolidar un ecosistema donde la infraestructura, formación, administración y desarrollo humano avancen en conjunto.
Porque, como resume el propio dirigente, el éxito de la selección nacional no se explica solo en los estadios de la capital, sino en cientos de canchas distribuidas en todo el país, donde cada fin de semana miles de paraguayos siguen creyendo que el fútbol puede cambiar destinos.