La elección como base de la Selección argentina generó movimiento turístico, consumo y una postal inesperada: miles de visitantes coparon espacios públicos, hoteles y comercios antes de cada partido.
El complejo contaría con 24 restaurantes y salones, un spa, un club de playa, un área de piscinas de 3,6 hectáreas, una explanada comercial de alta gama, múltiples lugares de entretenimiento y espectáculos nocturnos de láser y luces de última tecnología.