Apoyada por el fundador de Amazon, esta startup desarrolló un sistema que traduce descripciones en lenguaje natural a secuencias genéticas para crear proteínas a medida.
Con una tecnología que permite detectar alteraciones genéticas con una precisión inédita, BillionToOne se metió en la elite del diagnóstico médico. El recorrido de su fundador, Guzhan Atay, incluye reuniones en estacionamientos durante la pandemia, un crecimiento exponencial en ingresos y una participación valuada en más de US$ 300 millones.
El salto en la valoración de OpenEvidence disparó el patrimonio de Daniel Nadler, fundador de la empresa radicada en Miami que ya es usada por cuatro de cada diez médicos en EE.UU. y busca empujar los límites del conocimiento clínico con algoritmos propios.
Meta restringe el uso de inteligencia artificial conversacional en su app de mensajería y obliga a replantear cómo seguir usando estos asistentes. OpenAI ya dio detalles sobre cómo conservar los chats y qué otras opciones quedan disponibles.
Contra todos los pronósticos, Herriot Tabuteau apostó por una estrategia poco convencional para construir Axsome Therapeutics: sin capital de riesgo, con pruebas clínicas internas y una obsesión por optimizar recursos. Hoy, la biotecnológica que fundó vale más de US$ 6.000 millones y apunta a revolucionar los tratamientos para enfermedades como la depresión, el TDAH y el Alzheimer.
Con experiencia en conducción autónoma, desarrollo de software y medicina de urgencias, Justin Ho, Chris Blumenberg y Caesar Djavaherian crearon Sage Care, una startup que busca ordenar la atención sanitaria con lógica algorítmica y precisión quirúrgica.
La startup Leo Cancer Care está transformando el tratamiento de radiación de protones con una idea sencilla: que los pacientes se sienten en lugar de acostarse. Ahora, hospitales como Stanford y McLaren hacen fila para comprar docenas de máquinas.
¿Y si los perros pudieran vivir más y mejor? Esa es la apuesta de Celine Halioua, fundadora de Loyal, una startup que ya consiguió US$ 135 millones de inversores de peso para desarrollar pastillas que prolonguen la vida de los perros. Ahora, su objetivo es obtener la primera aprobación condicional de la FDA en 2026.
Durante años, Jake Becraft se metió de lleno en la investigación contra el cáncer. Ahora, con resultados clínicos que lo respaldan y una billetera bien cargada, apunta a lanzar su primera terapia innovadora en 2030.
Suma Krishnan, una desarrolladora de fármacos con larga trayectoria, tenía 51 años cuando cofundó Krystal Biotech. Hoy, la compañía ya tiene una terapia génica aprobada y trabaja en el desarrollo de otras.
Daniel Nadler fundó OpenEvidence para ayudar a los profesionales de la salud a analizar la enorme cantidad de investigaciones médicas. Ahora recaudó US$ 210 millones y la empresa alcanzó una valoración de US$ 3.500 millones.
Impulsados por la frustración ante los retrasos y el papeleo que traban la investigación oncológica, los fundadores de Pi Health levantaron un centro médico propio en Hyderabad para mostrar que su sistema con inteligencia artificial podía acelerar la validación de nuevos tratamientos. En apenas siete meses lograron la aprobación de un medicamento y despertaron el interés de gigantes farmacéuticos que buscan reducir costos y tiempos en la carrera por innovar contra el cáncer.
Una compañía israelí creó un robot capaz de realizar intervenciones oftalmológicas con precisión milimétrica. Busca reducir costos y compensar la escasez de especialistas, mientras avanza con ensayos en animales y negocia con reguladores de Estados Unidos.
Kiran Mazumdar-Shaw canalizó su decepción y fundó una empresa internacional dedicada a la producción de biosimialres.. Hoy es una de las empresarias más exitosas y ricas del mundo.
Con una valuación astronómica y apoyada en ciencia revolucionaria, esta compañía liderada por un empresario disruptivo y un genetista visionario propone devolver a la vida especies desaparecidas.
Los problemas con las medias pueden parecer algo menor, pero miles de millones de pares terminan en la basura, lo que supone un enorme desperdicio que es terrible para el planeta.
Una innovadora solución desarrollada por científicos permite proteger a las colmenas de enfermedades devastadoras y reducir drásticamente las pérdidas y ofreciendo esperanza a apicultores y cultivos en riesgo.
En el corazón de Torrance, California, una planta automatizada desafía los límites de la manufactura moderna. Funciona ininterrumpidamente para entregar componentes de alta precisión destinados a la industria espacial y de defensa.