El histórico Puerto de Asunción avanza en su transformación urbana con un 40% de ejecución de obras, en lo que será uno de los desarrollos más significativos de los últimos años para el centro de la capital. Tras décadas de abandono y desconexión con el río, el espacio comienza a reconquistar su lugar en la vida urbana, con una visión que combina patrimonio, infraestructura moderna y sostenibilidad. Para el segundo semestre de 2025, se prevé una aceleración de los trabajos, especialmente en las áreas de urbanismo, con la meta de habilitar sectores clave antes de fin de año.
Aunque la operación plena del complejo está prevista recién para mediados de 2026, el plan contempla la activación gradual de espacios gastronómicos y culturales ya desde fases previas, en lo que los desarrolladores llaman "preapertura progresiva". La estrategia es que el nuevo Puerto no emerja de golpe, sino que se incorpore paso a paso en la vida cotidiana de la ciudad.
Desde el corazón de Asunción, el proyecto busca reconciliar a la capital con su geografía natural y su historia. "Recuperar el Puerto significa reconectar la ciudad con su río y revalorizar una zona con enorme potencial", señaló al respecto Santiago Sosa, Director de la firma ganadora de la concesión. La elección de esta zona no es casual: el centro tiene una carga simbólica y urbana que, bien intervenida, puede convertirse en el nuevo polo cultural, social y económico de la ciudad.
El modelo apunta a la construcción de un ecosistema urbano dinámico, donde convivan la gastronomía, el arte, el entretenimiento y la cultura, bajo una curaduría que garantice calidad, diversidad e inclusión. El objetivo es posicionar al Puerto como nuevo epicentro del ocio y la vida urbana, capaz de atraer tanto a residentes como a turistas, y de reactivar la economía del centro histórico. La clave está en diseñar un flujo constante de actividades que mantenga viva la zona más allá del horario comercial.
Nueva Asunción
Pero el Puerto no está siendo concebido como una isla urbana. Forma parte de un engranaje mayor: el de la nueva Asunción metropolitana. Su integración está prevista con otros polos estratégicos como Nueva Asunción, el eje corporativo de la Costanera y barrios tradicionales, a través de conectividad vial, peatonal y ciclista. Es decir, será un nodo dentro de una red urbana más amplia, coherente y sostenible.
En esa línea, el concepto de sostenibilidad atraviesa todo el diseño del proyecto. La planificación incluye eficiencia energética, gestión del agua, tratamiento responsable de residuos y movilidad sustentable. A esto se suman las áreas verdes y la conservación del patrimonio arquitectónico, con la ambición de convertir el Puerto en un modelo de desarrollo urbano responsable, que combine innovación con respeto por el entorno.
En términos económicos, el impacto será palpable desde la obra misma: se estima que el proyecto generará más de 800 empleos directos y unos 2.000 empleos indirectos, entre construcción, servicios, turismo y cultura. A medida que se habiliten más espacios, el efecto multiplicador alcanzará a sectores como gastronomía, transporte y comercio.
A diez años, los impulsores del proyecto no dudan en su visión: el Puerto de Asunción debe consolidarse como un ícono urbano, una referencia para una ciudad que decide mirar de nuevo hacia su río y hacia su historia. "Queremos dejar atrás la idea de un centro degradado y proyectar un territorio donde la ciudad se reconcilie con su historia y su río", afirman. Si la promesa se concreta, será el principio de una nueva era para el corazón de Asunción.