Paul Fernández Editor de Contenidos
La Unión Industrial Paraguaya (UIP) lanzó su nuevo reporte denominado "Hoja de Ruta | Para el diseño de una política de desarrollo industrial y Trabajo Decente en Paraguay" donde realizan un análisis profundo sobre la actualidad, los desafíos y la hoja de ruta que seguir para mejorar las condiciones del sector industrial nacional.
Consideran que para mantener el crecimiento y generar empleo, la industria manufacturera ofrece la oportunidad de cubrir ambos fines. Por un lado, permite reorientar la economía hacia sectores de mayor valor agregado y por otro, ofrece una base de empleo relativamente amplia con una productividad laboral superior al promedio.
En ese sentido, desde la UIP citan 10 desafíos que se deben superar como país para lograr apuntalar a este sector que puede ofrecer tanto crecimiento económico como la generación de empleo, y por consiguiente, un desarrollo sostenido en el país.
Entre ellos, figuran la necesidad de mejorar la infraestructura, mejorar la eficiencia y aumentar la oferta energética, agregar más valor a las exportaciones, utilizar más tecnología y aumentar la productividad, como también impulsar el acceso al financiamiento.
De la misma manera, sostienen que es importante formar más trabajadores especializados, eliminar barreras comerciales y reducir burocracia, adaptarse a las demandas de sostenibilidad, atraer grandes industrias tecnológicas y fortalecer las instituciones.
Hoja de ruta para el sector
En cuanto a la hoja de ruta, indicaron que está la necesidad de crear una mesa de coordinación para generar políticas públicas coordinadas entre el sector público y privado, además de velar por sectores estratégicos, es decir, dar prioridad a la manufactura y agroindustria.
Por otro lado, destacan el factor financiamiento y créditos, enfocándose en el acceso a créditos blandos, el capital humano y educación, fomentando la preparación técnica y formación profesional, además de impulsar la infraestructura productiva, es decir, invertir en parques industriales.
De la misma forma, consideran importante los encadenamientos productivos, generando programas de desarrollo de proveedores; y la evaluación y seguimiento, monitoreando impactos y ajustes futuros.
En ese sentido, Julio Fernández, Economista Jefe Senior del Centro de Estudios Económicos (CEE) de la UIP, sostuvo que si bien todos los factores que establece la hoja de ruta son fundamentales para el óptimo diseño de una política de desarrollo industrial, a corto plazo urge, primeramente, establecer una mesa de trabajo conjunta entre los sectores público y privado.
"Esta tendrá como objetivo identificar y seleccionar los sectores estratégicos con mayor capacidad de generación de empleo, valor agregado, productividad e ingresos a largo plazo, así como de diseñar las diferentes políticas específicas para el desarrollo de cada actividad", mencionó.
Sobre el punto, indicó que recientemente identificaron algunos sectores referenciales, tales como la agroindustria 2.0, cables eléctricos y sus componentes, manufactura ligera, la industria metalúrgica y los textiles, donde la idea es seguir trabajando y analizando la factibilidad y el potencial de cada sector.
En segundo lugar, consideran que el acceso al financiamiento se está volviendo un cuello de botella que restringe el crecimiento del sector, por lo cual es prioritario desarrollar un producto financiero adecuado a las necesidades de la industria nacional que permita a esta explotar todo su potencial.
Impulso al sector
Fernández considera que el objetivo, con el desarrollo de estas políticas, es que el sector sea más competitivo y que se potencien rubros con grandes externalidades en empleo y valor agregado. Actualmente, en su estado actual, la manufactura ya es el sector más productivo de la economía paraguaya.
"Si dirigimos esfuerzos a desarrollar y ampliar rubros más inclusivos y competitivos, estas políticas no solo impulsarán a la industria sino a todo el país. Solo contar con una política de financiamiento industrial permitirá al sector aumentar su capacidad productiva, generar aproximadamente 70.000 empleos nuevos (entre directos e indirectos) y de calidad en el corto plazo y aportar al desarrollo económico del país", comentó.
Sostuvo que contar con políticas financieras alineadas con el desarrollo industrial también permitirá convertir el crédito en palanca de innovación, inversión y empleo de calidad.
Mencionó que la industria paraguaya ha demostrado ser la mejor pagadora, con la tasa de morosidad más baja entre los sectores productivos, pero apenas accede al 7,5% del crédito total, por lo que si se canaliza adecuadamente el financiamiento, la industria podrá modernizarse, incorporar tecnología, aumentar productividad y abrir nuevas oportunidades de exportación.
"Esto elevará el crecimiento del PIB, formalizará empleo y aumentará la recaudación sin subir impuestos", dijo también.
El economista afirmó que el potencial es enorme y añadió que incluso, Paraguay podría duplicar su participación industrial en el PIB en menos de una década si se eliminan las barreras estructurales al financiamiento y se implementan políticas industriales activas.
Esto implicaría mover entre 3 y 4 puntos porcentuales del PIB, generar más de 100.000 empleos de calidad adicionales y multiplicar las exportaciones con mayor valor agregado. "La industria paraguaya no parte de cero: ya hay casos de éxito en sectores como alimentos, metalmecánica, farmacéutica y textil. Lo que falta es volumen, financiamiento y visión de largo plazo", aseveró.