Nestlé deja los helados y el agua embotellada: reordena su imperio alimentario y se desprende de negocios históricos
El CEO Philipp Navratil anunció que el grupo priorizará alimentos y snacks, café, nutrición y alimentos para mascotas —segmentos que ya concentran el 70% de sus ingresos—, en medio de un proceso de simplificación, presión de los accionistas y resultados financieros por debajo de lo esperado.

Con la llegada de Philipp Navratil como nuevo CEO de Nestlé a finales de 2025, la compañía inició un proceso de redefinición estratégica. Durante la presentación de los resultados del último ejercicio, realizada en febrero, el ejecutivo detalló que el grupo concentrará su operación en cuatro áreas de negocio: alimentos y snacks, café, alimentos para mascotas y nutrición.

De acuerdo con lo expuesto por la empresa, las tres últimas categorías ya representan cerca del 70% de la facturación del grupo suizo. Bajo ese contexto, Nestlé decidió retirarse del negocio de los helados y reducir su presencia en el mercado de agua embotellada.

Actualmente, el grupo participa en el negocio de helados a través de la sociedad conjunta Froneri, donde opera marcas como Häagen-Dazs y Maxibon, junto al fondo PAI Partners. 

Según informó La Vanguardia, una de las opciones que analiza la compañía es reducir su participación en la sociedad y vender su parte. De acuerdo con lo señalado por la empresa en su presentación de resultados, la operación se encuentra “en negociaciones avanzadas”.

En paralelo, Nestlé también avanza en la reorganización de su división de aguas y bebidas premium. La compañía confirmó que ya inició conversaciones con potenciales interesados y prevé concretar su desvinculación hacia el año 2027.

Dentro de este segmento figuran marcas como Viladrau, PureLife, Aquarel, Perrier y San Pellegrino. No obstante, se trata de un negocio de menor peso dentro del grupo, ya que aporta solo el 3,5% de los ingresos totales.

El porqué de la decisión

La reorganización de las líneas de negocio también responde a los desafíos que la compañía ha enfrentado en los últimos años, entre ellos distintas crisis relacionadas con contaminación sanitaria en productos como la leche de fórmula y las pizzas Buitoni.

De acuerdo con La Vanguardia, Nestlé busca avanzar hacia una “simplificación de su estructura”, acompañada de un programa de reducción de costos enfocado principalmente en puestos administrativos. En este proceso, la empresa ya alcanzó el 20% del objetivo de ahorro fijado en 1.100 millones de euros.

En ese marco, el grupo había anunciado el año pasado un plan para recortar 16.000 empleos, equivalente a 6% de su plantilla, decisión adoptada durante la presidencia de Pablo Isla. Tanto Navratil como Isla enfrentan presión de los accionistas para revertir el desempeño del negocio.

El contexto bursátil también refleja esa presión. Según reportó Diario Financiero, las acciones de Nestlé se encuentran cerca de su nivel más bajo en los últimos ocho años y, antes del miércoles, acumulaban una caída cercana al 40% desde su máximo alcanzado en 2022. En contraste, sus principales competidores registraron subidas superiores al 20% en el mismo periodo.

En cuanto a los resultados financieros, Nestlé reportó ganancias por debajo de lo esperado. En 2025, la compañía obtuvo un beneficio neto 17% menor al registrado el año anterior. Las ventas también retrocedieron 2%, hasta 98.100 millones de euros, afectadas además por un impacto negativo del 5,7% asociado al tipo de cambio.

A nivel regional, Europa fue la única gran zona donde el negocio mostró crecimiento, con un avance del 3% y ventas cercanas a 20.000 millones de euros. En cambio, el desempeño fue negativo en América, donde las ventas se redujeron 4,6% hasta 38.000 millones de euros, y también en Asia, Oceanía y África, regiones donde el negocio cayó 3% hasta 22.500 millones de euros.