Dólar y bajante del río, la doble amenaza que pone en jaque al combustible paraguayo
El sector de combustibles se enfrenta a la tarea de adaptarse a una coyuntura compleja y demandante, al mismo tiempo que exige políticas públicas coherentes y una estructura de gobernanza adecuada para asegurar su sostenibilidad futura.

El sector de combustibles en Paraguay enfrenta un escenario complejo, influenciado por una serie de factores externos que inciden directamente en su desarrollo. 

Según la página del Ministerio de Industria y Comercio de enero a junio del 2024 en comparación del año pasado, hubo un incremento en el consumo del combustible (gasoil y nafta) un 19%. Vendiéndose de esta manera 1.657 millones de litros.

Las primeras tres distribuidoras de combustibles en el primer semestre del año son Petropar, Shell y Petrobras. 

Sebastián Villarejo, asesor en asuntos públicos y relaciones interinstitucionales de la Distribuidoras de Combustibles Asociadas del Paraguay (Dicapar), analizó la situación actual y señaló los desafíos críticos que afectan al mercado.

"El 2024 fue un año de altibajos, pero se ha mostrado algo más positivo que el anterior", explicó. 

Esto según Villarejo en gran medida se debe a la agricultura, un sector clave que dinamiza la economía, especialmente en el consumo de diésel. Aunque, las últimas proyecciones para el cierre del año "indican la aparición de varios obstáculos que complican el panorama".

Sebastián Villarejo

De esta manera  identificó cuatro factores principales que están impactando al mercado de combustible, la suba del dólar que a pesar de los esfuerzos del Banco Central del Paraguay (BCP) para mitigar el alza, la apreciación de la moneda estadounidense ha generado efectos negativos sobre los precios.

Algunos factores que afectan al mercado

En segunda instancia mencionó la bajante del río Paraguay que encareció la logística, ya que las barcazas deben transportar menos carga (60-65% de su capacidad) y los tiempos de tránsito han aumentado un 50%. 

"Las demoras son inevitables, especialmente en puntos críticos del río donde remolcadores deben mover barcazas una por una", detalló.

El retraso en la siembra de soja, también fue otro de los factores y Villarejo resaltó que, a mediados de septiembre, la mayor parte de la siembra aún no se había realizado, lo cual afectó indirectamente al consumo de combustibles.

El contrabando en la frontera con Argentina a raíz del tipo de cambio favorece el contrabando de combustibles, lo que genera distorsiones en el mercado paraguayo. 

Y también la necesidad de gobernanza y políticas claras, siendo otro de los puntos críticos la necesidad de revisar el marco legal y las políticas gubernamentales relacionadas con los biocombustibles. 

"La participación de alcohol y biodiésel debe representar un verdadero beneficio para el país. Es urgente una revisión del marco legal para lograr ese objetivo", indicó Villarejo.

Asimismo, mencionó la necesidad de una gobernanza más clara y efectiva en el sector.  Y explicó que no pueden coexistir quienes regulan y proveen al mismo tiempo, ya que la entidad que regule debe ser independiente, "con la capacidad de controlar a todos los actores del sector con transparencia y firmeza", añadió. 

También explicó que la sensibilidad del tema requiere seriedad y previsibilidad, evitando seguir los ejemplos de países vecinos que enfrentaron problemas económicos al no manejar adecuadamente la regulación del combustible.

Resiliencia ante las dificultades

A pesar de los desafíos, Sebastián Villarejo destacó que las empresas del sector están tomando medidas para mitigar los efectos de estos factores externos, como la bajante del río. 

Por último mencionó que la piedra angular está en tener un stock preparado para enfrentar las complicaciones logísticas, pero dejó claro que estas medidas no son soluciones a largo plazo, sino respuestas temporales ante circunstancias difíciles.

El top 5: ventas por distribuidora (litros)

  1. Petropar
  2. Shell
  3. Petrobras
  4. Copetrol
  5. Puma