Comfar atraviesa un periodo de transformación financiera marcado por un aumento de inversiones y modernización operativa, y aun así logra mantener una calificación BBB+py respaldada por una posición financiera considerada "Intermedia". El informe de solvencia destaca que, pese al crecimiento del endeudamiento, la compañía muestra señales claras de recuperación, disciplina y capacidad de adaptación.
El salto en los pasivos financieros —que pasaron de G. 12.051 millones en 2019 a G. 196.646 millones a junio de 2025— responde a un ciclo estratégico de expansión, enfocado en capital de trabajo, incremento de inventarios y la construcción de una nueva planta que elevará la capacidad instalada y la eficiencia operativa.
La base patrimonial, que había caído durante 2024 por efectos extraordinarios, comenzó a recomponerse y alcanzó G. 80.355 millones al primer semestre de 2025. Esta recuperación, junto con la mejora en los resultados, constituye uno de los factores que permiten sostener la categoría de riesgo. Feller señala que este rebote patrimonial está "coherente con las ganancias acumuladas" del periodo.
Las coberturas —si bien exigidas— muestran una tendencia favorable gracias a la rápida recuperación del Ebitda. La deuda financiera neta sobre Ebitda ajustado se sitúa en 11,9 veces, mientras que la cobertura de Ebitda ajustado sobre gastos financieros mejora hasta 0,7 veces. Feller considera que estos indicadores "se encuentran acordes a una categoría intermedia", especialmente en un año de transición hacia una estructura más robusta.
En materia de liquidez, la calificadora identifica una posición "Ajustada", pero acompañada de elementos positivos: la empresa dispone de G. 35.347 millones en caja, flujos adicionales provenientes de la venta de marcas destinados a reducir deuda, y un plan de no repartir dividendos durante los próximos años, fortaleciendo su capacidad de retener recursos para financiar operaciones y disminuir pasivos.
En conjunto, la calificación BBB+py Estable reconoce que Comfar se encuentra en una etapa de crecimiento acelerado, pero con fundamentos sólidos para sostener su solvencia. La mejora operativa, la recomposición patrimonial, la disciplina en dividendos y la entrada en operación de nuevos activos industriales conforman un escenario donde la compañía puede estabilizar sus indicadores.