Santiago Zavattiero Director Editorial
Presidente, ¿cómo está de salud?
Súper bien, estoy pasando por probablemente mi mejor momento. Lo que pasó en Brasil fue efectivamente un susto, pero nada que me tenga que preocupar. Cuando jugaba rugby en la selección nacional podría haber estado en un mejor momento físico, pero hoy me siento bien, combinado con un buen momento emocional y familiar. Este equilibrio es fundamental porque, en esta función, se requiere tener todos los sentidos al más alto nivel de desempeño.
¿Qué pasó con el dólar y el guaraní?
El tipo de cambio está estable, aunque hubo un comportamiento hace unos meses donde llegó a los G. 8.000, pero después de esto fue disminuyendo. Nosotros no veíamos realmente fuerzas del mercado que ameritaran estos números y, con una intervención importante del Banco Central, se logró estabilizar.
¿Cómo describe el 2024?
Yendo de lo macro a lo micro, de lo grande a lo pequeño, la economía ha crecido por segundo año consecutivo. La última vez que lo habíamos visto crecer por encima o cercano al 4% fue en 2016 o 2017, pero teníamos un crecimiento tipo "serrucho" (un año crecimiento y otro de caída). Entonces, el gran desafío era sostener el crecimiento.
¿Y se cumplió lo de mantener el crecimiento?
Se mantuvo elevado, aun cuando los dos sectores que siempre contribuyen con el crecimiento, como lo son las binacionales por el caudal del río y el sector agro, prácticamente no sumaron nada al crecimiento. Si quitamos estos dos sectores, en realidad, la economía crece por encima del 6%.
Y en lo micro...
En las acciones que ya emprendimos hacia finales del 2023, que tuvieron un impacto en el 2024, la creación de la DNIT permitió una lucha frontal contra la informalidad y el contrabando. Esto fue una muy buena noticia, principalmente para los pequeños productores. Paraguay, después de 40 años, volvió a exportar tomate, locote y varios productos a la Argentina.
Esto, obviamente, forma parte de una estrategia global, pero lo que busca es mejorar la economía de las pequeñas fincas para que también se pueda ayudar en el aumento del ingreso, que es uno de los dos componentes para la reducción de la pobreza.
¿Siente que estas acciones llegan a la gente?
Lo que buscamos es aliviar a aquellos sectores más desprotegidos, donde el enfoque principal está en cómo cuidamos a todos los paraguayos. Pero hay algunos que necesitan más, y es ahí donde la intervención del Estado es demasiado importante. Los sectores más vulnerables, los más desprotegidos, como los niños y los adultos mayores, son donde más debemos estar presentes.
Entonces, ¿sienten que el panorama macro y micro están bien?
Vemos que la economía en su conjunto y todos los sectores económicos, que son la sumatoria de lo que hacen las empresas grandes, medianas y pequeñas, están vendiendo más. El elemento que tenemos nosotros desde el Gobierno es: "¿Cómo le entusiasmamos al sector privado?". Soy consciente de que todavía hay mucho por mejorar, de que todavía hay mucho por hacer para tener un Estado más eficiente, que le dé herramientas al emprendedor.
¿Es suficiente el crecimiento económico?
Es un valor muy importante ver la economía crecer, ya que es una condición necesaria, pero no suficiente. Después viene el trabajo microeconómico, que, para mí, el programa más emblemático es Hambre Cero en las escuelas, por el impacto que tiene y la transformación que va a generar, con el beneficio presente y también el de mediano y largo plazo.
¿Cómo cree que le irá a este proyecto luego de su Gobierno?
Creo que hoy es irreversible, porque desde el momento en que le pusimos un plato de comida a un niño y le dimos un empleo a una madre, se vuelve imposible de revertir. Ahora solo puede ampliarse y mejorarse. Estas son conquistas ya no de un Gobierno, sino que son conquistas de la sociedad.
¿Cuál será el gran salto de Paraguay?
El siguiente elemento que va a dar mucho de qué hablar y será un cambio de paradigma para Paraguay será el ingreso a la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico). Este es el club de los países más desarrollados del mundo y estoy muy entusiasmado porque ya tenemos un programa país, que es el paso previo para mostrar a los miembros.
Paraguay tiene las condiciones para ingresar, y muchas veces es el relato, tanto externo como interno, el que nos quiere tirar para abajo. Mi mayor anhelo en esta administración es convencer a los paraguayos de que el Paraguay tiene un destino de grandeza y de que tenemos absolutamente todo para ser una de las naciones más prósperas y desarrolladas, no solamente del continente, sino del mundo.
¿Cuándo cree que se dará ese ingreso?
A mí me encantaría hacerlo antes de terminar mi mandato. Esto es tremendamente ambicioso, pero si no llegamos, por lo menos me gustaría dejar la pelota frente al arco y que el posterior gobierno pueda marcar ese gol.
¿Cómo amplificamos globalmente el mensaje de este Paraguay del que habla?
Con perseverancia. Hay que tener paciencia y el relato debe ser consistente. Creo que el relato no se amplifica porque, internamente, no terminamos de comprender realmente cuáles son las fortalezas del Paraguay y cuáles son las debilidades. En esta competencia, Argentina y Brasil también quieren capturar la atención.
El mensaje de Javier Milei en Argentina, por ejemplo, se amplifica porque Elon Musk habla de él...
Tuve la oportunidad de conversar con él (Elon Musk) en París y le contaba que vengo del país que es 100% sostenible, con energía limpia y renovable, que tiene una población joven. Le llamó mucho la atención y me dijo que no había conocido Paraguay.
¿Cuál es el mensaje que transmite al mundo?
Me puse como un objetivo mostrar el Paraguay al mundo y hacerlo de una manera positiva, pero consistente. Cuando hablamos positivamente no tenemos que engañar a la gente. Tenemos enormes desafíos en capital humano, salud, educación e infraestructura, pero hay una brecha entre esa realidad que debemos mejorar y la percepción que tenemos los mismos paraguayos sobre el Paraguay y el relato que muchas veces también se construye desde afuera.
Somos un país que estuvo al borde del exterminio porque temían el desarrollo y el progreso que mostrábamos el Paraguay. En 1850 no éramos una potencia solamente regional, sino que, a nivel mundial, nuestro algodón era el más cotizado en la bolsa de Londres. Entonces, nosotros no debemos subestimar el Paraguay que ya pudimos construir, el que enfrentó esa guerra de exterminio y el que hoy tenemos que recuperar. Eso lo tenemos que hacer nosotros.
Pero para hacer efectivo este mensaje, Paraguay tiene que conectarse al mundo...
Y para eso tenemos que invertir. Tengo el anhelo de poder tener una terminal aérea que sea lo más eficiente posible, que la experiencia del pasajero sea agradable y que la entrada y la salida sean rápidas. Estamos haciendo algunas adecuaciones al aeropuerto para mejorar la experiencia de los pasajeros y nos encantaría tener un aeropuerto con mayor tráfico.
Esto va a requerir que hagamos más inversiones. Además, estamos trabajando para traer más aerolíneas y lograr un mayor tráfico. En 2025 se organizarán en nuestro país eventos masivos a nivel mundial.
¿Cómo los aprovechamos?
Paraguay no solamente tiene un enorme atractivo turístico, también tiene el potencial de ser un hub de negocios para la región. Estamos literalmente en el corazón de Sudamérica, y eso nos pone en una ubicación privilegiada, en un mercado de 400 millones de habitantes. Con la estabilidad macroeconómica, política e impuestos menores a los de otros países de la región, sumamos un paquete final atractivo para las empresas.
¿Cómo visualiza el 2025?
Será un año más intenso que el 2024, donde vamos a poder mostrar muchas de las semillas que plantamos desde el 15 de agosto de 2023. Será un año de crecimiento económico y estabilidad de precios, donde se van a materializar inversiones importantes del ámbito privado, que impactarán directamente en el mercado laboral. Al final, buscamos que esta bonanza económica se traduzca en empleos de alto nivel y en un aumento del salario de los trabajadores.
¿Hay alguna reforma en marcha para el 2025?
Sí, la del transporte público, que es fundamental por el impacto social, no solamente para quienes hoy usan el transporte público, sino para muchos que dejaron de usarlo. En este proyecto vamos a tener que invertir. Queremos la mejor experiencia internacional, pero adaptada a nuestra realidad.