Aunque la cosecha de soja de 2024 fue una de las más destacadas de los últimos años, con un crecimiento del 8% respecto a 2023 y un volumen total de 10,52 millones de toneladas, la industria aceitera paraguaya cerró un año complejo.
Según la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), a pesar del notable aumento en la producción, más del 75% de la soja fue procesada fuera del país, dejando a las industrias nacionales con una capacidad ociosa del 40% y una caída en el volumen de molienda de más del 10% con relación al año anterior.
Este escenario evidencia un reto significativo para el sector industrial local y pone en el centro del debate la necesidad de políticas que fomenten una mayor industrialización dentro del territorio nacional.
Desde el gremio mencionaron que el bajo nivel de procesamiento interno se traduce en un aprovechamiento limitado del valor agregado que la industria podría generar. Mientras que las exportaciones de soja en estado natural alcanzaron cifras récord en 2024, superando los 7,7 millones de toneladas hasta octubre, el volumen de procesamiento industrial en Paraguay fue el más bajo registrado en años sin problemas de cosecha desde principios de la década pasada.
En el acumulado de los primeros diez meses del año, el procesamiento de oleaginosas fue de 2,57 millones de toneladas, una reducción de más de 20.000 toneladas respecto al mismo periodo de 2023.
Además mencionaron que, las divisas generadas por el complejo sojero —que incluyen granos, aceite, harina y cascarilla— alcanzaron los US$ 4.027 millones, un 5% menos que el año anterior. Los expertos mencionaron que esta caída se debió tanto a la reducción de precios internacionales como a la baja participación de productos industrializados, que representaron apenas el 24% del total de ingresos.
"Este escenario pone en evidencia el impacto negativo de no fomentar el procesamiento local. Estamos exportando materia prima sin aprovechar al máximo su potencial económico para el país", señalaron desde la Cappro.
La industrialización como motor de desarrollo
Desde Cappro, se hace un llamado al Gobierno para que implemente políticas públicas que incentiven la industrialización y generen condiciones más competitivas para las industrias locales.
Entre las principales propuestas del gremio destacan la creación de un esquema de equiparación tributaria que permita la devolución del IVA a los productos industrializados exportados, como sucede en otros sectores; y la aprobación de un régimen de admisión temporaria que facilite la importación de materias primas agrícolas, una herramienta clave para que las fábricas paraguayas puedan competir en igualdad de condiciones con sus pares de otros países.
Asimismo, subrayaron la importancia de garantizar la navegabilidad de la Hidrovía Paraguay-Paraná, principal vía de conexión al mercado internacional, y de reforzar la lucha contra el contrabando de productos agrícolas, que afecta directamente a los productores e industriales locales.
También se propone trabajar en herramientas que demuestren la sostenibilidad ambiental y social de la producción nacional, un aspecto que cada vez cobra mayor relevancia en los mercados internacionales.
Mirando al futuro con optimismo
De cara al 2025, las expectativas para la agroindustria paraguaya son altas. Las proyecciones preliminares apuntan a que la próxima cosecha de soja podría superar los mejores volúmenes registrados hasta la fecha, gracias a las buenas condiciones climáticas que se han mantenido hasta ahora.
"Una mayor producción es fundamental, pero lo realmente crucial es que esa soja se procese en el país, generando más empleo, ingresos y desarrollo sostenible para Paraguay", destacaron desde Cappro.
El fortalecimiento de la industrialización no solo impactaría positivamente en la economía local, sino que también posicionaría a Paraguay como un referente competitivo en la región.
"No podemos seguir exportando el 75% de nuestra soja en estado natural. Es hora de apostar por agregar valor dentro de nuestras fronteras y aprovechar todo el potencial que este sector tiene para ofrecer", concluyeron desde el gremio.
Con medidas concretas y una visión estratégica, 2025 podría marcar un punto de inflexión para el sector industrial sojero en Paraguay, consolidando al país como un actor clave en el mercado global y generando beneficios tangibles para toda la cadena productiva.