Fabrizio Meza Periodista
Paraguay lidera el crecimiento económico en América Latina durante 2024, con una expansión del 3,9% según las proyecciones del Banco Mundial.
En 2025 y 2026 Argentina tomará la delantera mientras que Paraguay se mantendrá como uno de los países de mayor crecimiento con un 3,6%.
Para Dionisio Borda, exministro de Hacienda con un Ph. D en economía, el desempeño superior de Paraguay en comparación con otras economías de la región se debe a varios factores, siendo uno de los principales la estabilidad macroeconómica del país.
"Las economías de la región se han ralentizado mientras que la economía paraguaya mantiene un ritmo de crecimiento, más elevado, en términos relativos, que las otras economías, aunque por debajo de su nivel de crecimiento histórico de 4,5% promedio anual", explicó.
Esto se complementa con la solidez del sistema financiero que perduró por dos décadas, lo cual permite a Paraguay mantener su estabilidad en un contexto de desaceleración económica en la región.
En cuanto a los sectores que impulsan este crecimiento, Borda señaló que el liderazgo recae en los agronegocios, especialmente en la producción de soja y la ganadería. "O sea la cadena granelera y la industria", dijo.
Mencionando la importancia de la producción de soja y el crecimiento de la ganadería, aunque advirtió que ambos son clima-dependientes y sensibles al comportamiento de los precios internacionales.
Agregó también que la industria y los servicios están ganando peso en la economía, con avances en sectores como la farmacéutica, los productos domisanitarios, jugos de frutas, yerbas y hierbas medicinales, así como el turismo.
Desafíos estructurales y la necesidad de diversificación
A pesar de los avances, Borda mencionó que Paraguay enfrenta retos importantes para consolidar un crecimiento sostenible. Según él, el país debe concentrarse en diversificar su matriz productiva y aumentar la productividad.
"Se necesita avanzar en varios campos y fundamentalmente en diversificar la base productiva, aumentar la productividad, acortar la gran brecha de la desigualdad y mejorar las instituciones", enfatizó.
Asimismo reconoció la importancia de abordar la desigualdad, que sigue siendo un tema crítico para el país, indicando la urgencia de reducir las disparidades de ingresos y mejorar las oportunidades para todos los paraguayos.
"El coeficiente de Gini marca 0,46, uno de los países más desiguales del continente más desigual a nivel global, una pobreza de 22,7%, una concentración de tierra con un Gini de 0,93", explicó.
Añadió también la necesidad de cuidar el Grado de Inversión recientemente otorgado por Moody's, el cual califica como "un premio a dos décadas de estabilidad macroeconómica".
Pero el exministro advirtió que podría estar en riesgo por medidas que limitan el rol de las organizaciones de la sociedad civil en la democracia paraguaya.
Perspectivas de crecimiento con cautela
Aunque las proyecciones de crecimiento para Paraguay son optimistas, Borda insta a no dejarse llevar por el entusiasmo.
"Estas proyecciones de crecimiento de los próximos años son riesgosas por la exposición de la economía a los choques externos adversos", agregó.
Por último, Borda remarcó la importancia de continuar avanzando en la resiliencia frente a los desafíos climáticos y mejorar la administración de los recursos naturales para asegurar un desarrollo más sostenible en el largo plazo.