La triple trampa del desarrollo, identificada por la Comisión Económica para América Latina (Cepal), plantea tres desafíos fundamentales: baja capacidad para crecer, alta desigualdad y baja movilidad social, y débil institucionalidad.
Julio Fernández, Economista Jefe Senior del Centro de Estudiantes Económicos (CEE) señaló que el mundo del desarrollo económico ofrece lecciones fascinantes y, a la vez, inspiradores y que, Paraguay, como otros países de América Latina, enfrenta desafíos significativos que le impiden alcanzar su potencial.
"En contraste, países como Corea del Sur, Taiwán y Japón nos muestran que con las políticas correctas y un enfoque estratégico, es posible lograr transformaciones asombrosas en pocas décadas", agregó.
Indicó que el crecimiento económico sostenido es crucial para mejorar los estándares de vida y reducir la pobreza. Fernández aseguró que Paraguay y Corea del Sur tenían PIB per cápita similares en 1960 (US$ 153 y US$158 ajustados a dólares de 2023, respectivamente). Sin embargo, para 2023, Corea del Sur alcanzó US$ 33,121, mientras que Paraguay llegó a US$6,260.
A su criterio,la diferencia radica en que Corea creció a una tasa promedio del 8,9% anual, mientras Paraguay lo hizo a tasas más bajas y especialmente porque, como casi toda América Latina cayó en la Triple Trampa.
"Si Paraguay hubiera mantenido tasas similares a Corea, tendría hoy un PIB per cápita comparable al de España o Japón", añadió.
Afirmó que este contraste muestra cómo un crecimiento sostenido puede cambiar vidas, mejorando escuelas, generando hospitales más modernos, empleos bien remunerados y, en general, una calidad de vida superior, lo que "no sucede por casualidad, sino por decisiones estratégicas y un compromiso con el largo plazo".
Desafíos que se deben superar
Sostuvo que para poder superar los desafíos y caminar hacia un desarrollo y crecimiento económico más fuerte a largo plazo es importante reducir la desigualdad y generar una clase media sólida. Comentó que reducir la brecha no significa quitarle a unos para darle a otros, sino construir un país donde todos tengan la oportunidad de avanzar, con una clase media robusta que sea el motor de una economía estable y próspera.
"Una clase media robusta fomenta el consumo interno, aumenta la estabilidad económica y política, y fortalece las instituciones. Políticas redistributivas bien diseñadas, como el acceso a educación y empleos bien remunerados, son cruciales para construir una sociedad más igualitaria", añadió.
Explicó que la débil institucionalidad es una barrera más para el crecimiento económico por lo que debe ser superada. Dijo que países como Costa Rica enseñan que la confianza en las instituciones es clave para atraer inversiones.
Aseguró que si Paraguay fortalece su gobernanza y simplifica sus procesos, no solo atraerá más inversiones, sino que también construirá un país más justo y funcional. Agregó que fortalecer las instituciones requiere reducir la burocracia, mejorar la eficiencia administrativa y garantizar procesos meritocráticos en el sector público. "Esto incrementará la confianza de los inversionistas y la población en general", puntualizó.
Además, afirmó que se debe hacer una fuerte apuesta por la industrialización pero que se enfoque en generar empleos, darle valor a los recursos y asegurar un futuro mejor. Para él, Paraguay tiene una gran oportunidad de transformar su economía apostando a sectores como la tecnología y la manufactura.
"Con el esfuerzo conjunto del sector público y privado, podemos construir un país que no dependa solo de materias primas, sino que lidere en innovación y calidad", aseveró.