El Gobierno paraguayo está decidido a cambiar la posición del país en el mapa económico global. La consigna —repetida por el presidente Santiago Peña y sostenida por el ministro de Industria y Comercio, Javier Giménez— es romper la "mediterraneidad mental", la percepción interna y externa de estar lejos, aislados o invisibles.
Giménez lo plantea con crudeza y convicción: "Seguimos siendo una joya escondida en la región", dice, pero insiste en que eso está cambiando gracias a una diplomacia económica más activa y a un paquete de reformas que busca convertir a Paraguay en un polo industrial y logístico competitivo.
La base del nuevo posicionamiento es la estabilidad. "Crecemos al doble que el promedio de la región, eso no es un dato menor", afirma Giménez, recordando que el país mantiene una macroeconomía previsible, inflación controlada y pleno empleo, aunque con el desafío pendiente de mejorar la calidad del trabajo.
La estabilidad no es solo interna porque ya sirvió de plataforma para que Paraguay obtenga el grado de inversión, un hito histórico para el país que fortalece su narrativa de confiabilidad y abre puertas para capitales de largo plazo.
Duplicar el producto interno bruto en una década
El proyecto estrella es el Plan Paraguay 2X, un estudio elaborado con la firma estadounidense de consultoría estratégica McKinsey & Co. que plantea llevar el crecimiento del 5,3%-5,5% a un 7,5% anual. "Siete y medio en diez años duplica el producto interno bruto. Es matemática", resume Giménez. Con ese ritmo, Paraguay pasaría de US$ 45.000 millones a US$ 90.000 millones de PIB.
El objetivo se inspira en trayectorias de países como Vietnam, Corea del Sur y Singapur. "Paraguay puede", sostiene el ministro, apoyándose en una geografía estratégica y un mercado potencial mucho mayor al del propio país.
Un mercado de 400 millones y una ubicación privilegiada
La ubicación es uno de los activos más subestimados de Paraguay. "Paraguay hoy es un mercado no de seis millones y medio, sino de 400 millones de habitantes", enfatiza Giménez. En un radio de dos horas de vuelo desde Asunción se accede a Buenos Aires, São Paulo, Santa Cruz, Montevideo o Santiago.
El Cono Sur, además, está separado del norte sudamericano por la geografía amazónica. Para el ministro, eso convierte a Paraguay en un nodo natural del Mercosur ante la creciente regionalización de cadenas de valor.
Reformas que cambian el tablero productivo
El clima de negocios es otro argumento central. Por sexto año consecutivo, Paraguay encabeza el ranking regional de la Fundación Getulio Vargas, un logro que —según Giménez— confirma que "en Paraguay es fácil hacer negocios y hay un clima favorable a la iniciativa privada".
Sobre esa base, el país impulsa reformas que elevan su competitividad: la Ley 6090 amplía incentivos a nuevas inversiones, la Ley de Maquila reduce del 10% al 1% los impuestos a la exportación y la Ley de Ensamblaje de Alta Tecnología habilita la importación de bienes de capital sin tributos para producir "Made in Paraguay" con un 20% de valor agregado local.
Para Giménez, esto refleja un giro profundo en la mentalidad empresarial. "¿Por qué no pasar de ser importador a ser industrial?", plantea, convencido de que la transformación productiva es tanto una decisión estratégica como una señal de confianza en el futuro económico de Paraguay.
El salto pendiente de las MIPYMES
La formalización es otro frente clave. Con la Ley 4457 para las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYMES) ya reglamentada y la interconexión digital de instituciones, se imprimieron 340.000 cédulas MIPYME en un solo día, frente a 20.000 en 15 años. La meta es desburocratizar, combatir la usura y ofrecer acceso real al crédito.
El programa Hambre Cero, que alimenta a 1,1 millones de niños, convierte al Estado en el mayor comprador del país y genera un mercado directo para pequeños productores y proveedores formales.
Un nuevo capítulo energético
Paraguay vive una transición acelerada. Aunque hoy exporta cerca del 50% de su energía, la demanda interna crece entre 16% y 18% anual. ANDE necesitará invertir US$ 1.000 millones por año, la mitad en transmisión y distribución, y la otra mitad en generación.
La Ley 6965 de Energías Renovables No Convencionales abre la puerta a mayor participación del sector privado. "Esta ley marca un antes y un después", asegura el ministro, al subrayar su importancia para atraer capitales y fortalecer la institucionalidad del sector.
La logística como ventaja competitiva
Paraguay ya invirtió US$ 60 millones para dragar 13 pasos críticos de la hidrovía, habilitando la salida de mineral de hierro desde Corumbá, Brasil y multiplicando por cinco la capacidad de transporte, de 12 a 60 millones de toneladas.
El país posee la tercera flota fluvial más grande del mundo, con 5.000 barcazas, pero necesita más. El desafío no es solo de infraestructura, sino de talento. Giménez destaca que la fuerza laboral paraguaya es "la más entrenable del mundo", capaz de alcanzar estándares industriales en la mitad del tiempo previsto por multinacionales.
Una visión pragmática
La filosofía del Gobierno es clara: "Ni izquierda ni derecha, para adelante", insiste Giménez citando al Presidente de la República Santiago Peña. El país apuesta a reformas concretas, incentivos claros y decisiones pragmáticas que alineen al sector público y privado en un objetivo común: consolidarse como hub industrial y logístico regional.
"En Paraguay sí se pueden las cosas", manifiesta el ministro. Ese es el mensaje que el Gobierno quiere llevar —sin complejos y con ambición— a todos los mercados del mundo.