Paraguay se perfila como la economía más prometedora de la región
El Banco Mundial estima que el Producto Interno Bruto (PIB) paraguayo crecerá 3,9% en 2026 y 2027, superando las expectativas regionales en un contexto mundial de desafíos comerciales y climáticos.

La economía paraguaya continúa destacándose en el concierto latinoamericano, incluso frente a un panorama internacional marcado por la incertidumbre. Según el último informe de proyecciones del Banco Mundial, el Producto Interno Bruto (PIB) de Paraguay se perfila para crecer 3,9 % tanto en 2026 como en 2027, cifras que lo ubican por encima de la mayoría de sus pares regionales en un contexto global de expansión moderada.

A nivel global, el organismo multilateral anticipa un ciclo económico con diversos factores de riesgo. Entre ellos, señala el incremento de barreras comerciales, posibles ajustes en los precios internacionales de materias primas y la persistencia de presiones climáticas y financieras que erosionan expectativas de crecimiento en varios países emergentes.

En este escenario, los mercados vinculados a la agricultura y a la exportación de commodities, como en el caso de Paraguay, enfrentan vulnerabilidades adicionales que requieren estrategias de adaptación y diversificación.

Aun así, el informe resalta que Paraguay ha logrado sostener una trayectoria de expansión relativamente sólida gracias a la recuperación de su ciclo agrícola tradicional y a una combinación de estabilidad macroeconómica y condiciones externas favorables.

Esta resiliencia, sumada a la confianza de los inversionistas y al dinamismo de ciertos sectores productivos, contribuye a que el país mantenga tasas de crecimiento superiores al promedio proyectado para la región.

Más allá de las proyecciones

El documento del Banco Mundial también apunta a varios obstáculos estructurales que podrían limitar aún más el potencial de crecimiento.

Entre ellos se encuentran la alta exposición a cambios en los mercados internacionales, la presión de fenómenos climáticos como La Niña y la necesidad de fortalecer el capital humano y tecnológico para afrontar la transformación digital que caracteriza a economías más competitivas en el mundo.

Más allá de las proyecciones de crecimiento, la economía del país se ve influenciada por otros factores locales y externos. Datos de organismos regionales y encuestas de expectativas económicas señalan que la inflación se mantiene en niveles relativamente bajos y controlados.

Esto refuerza la confianza en la gestión de la política monetaria de cara a los próximos años. Este equilibrio contribuye a un entorno menos volátil para el desarrollo de actividades productivas y la atracción de inversiones.

No obstante, expertos advierten que la dependencia histórica del sector agropecuario obliga a Paraguay a explorar nuevas rutas de diversificación, ampliar su base exportadora y apostar por mejoras en infraestructura, innovación y educación técnica. La capacidad de responder a estos desafíos podría marcar la diferencia entre un crecimiento sostenido y un estancamiento frente a las tensiones del mercado global.

En síntesis, aunque el mundo transita una etapa de riesgos y ajustes, las estimaciones actuales colocan a Paraguay entre los países con mejores perspectivas de crecimiento en América Latina para el bienio 2026-2027. El reto ahora consiste en transformar ese potencial en desarrollo inclusivo y sostenible a largo plazo.