El sector porcino atraviesa uno de sus mejores momentos tras años de dificultades y ya se posiciona como uno de los jugadores más importantes de la economía. Con la apertura de nuevos mercados internacionales y un fuerte interés de inversionistas nacionales y extranjeros, los productores estiman un crecimiento exponencial de cara a la próxima década, por lo que ya se lo considera una nueva estrella económica.
Según la Gerente de la Asociación de Criadores de Cerdos del Paraguay (ACCP), Delia Núñez, el rubro sufrió un duro golpe entre 2020 y 2022, pero logró revertir la situación gracias a la apertura de destinos estratégicos como Taiwán, Uruguay y Singapur.
Para ella, la realidad es más positiva de lo que se cree dado que el sector es uno de los que está experimentando mayor crecimiento en ganado, incluso sobre el bovino, lo que muestra un futuro aún más prometedor para toda la cadena.
"El sector porcino va a seguir creciendo, va a tener un mayor porcentaje de participación en el PIB, en las exportaciones y vamos a seguir conquistando mercados. Este tipo de anuncios (apertura de nuevos destinos) da confianza al sector y al mundo sobre la calidad de lo que producimos", destacó.
Actualmente, Paraguay cuenta con unas 40.000 cerdas reproductoras, pero la meta proyectada para 2032 es superar las 100.000. Esto implicará un salto productivo con impacto directo en exportaciones, empleo y desarrollo industrial.
Inversiones y sistemas integrados
La buena coyuntura ya despertó interés de capitales internacionales, especialmente de España, que evalúan instalar granjas y plantas procesadoras en el país.
Al mismo tiempo, productores locales avanzan con el modelo de granjas integradas, inspirado en el sistema aviar, que permite repartir tareas entre diferentes unidades: algunas se dedican a la producción de lechones y otras a la etapa de engorde.
Este esquema ofrece eficiencia, reducción de costos y rápida escalabilidad. "Es la forma más práctica de crecer, porque evita inversiones fijas excesivas y asegura una producción estable y de calidad", explicó Núñez.
Alianzas y nuevos mercados
A diferencia de otras cadenas productivas, la porcicultura se caracteriza por la cooperación entre productores e industrias. Núñez subrayó que existen mesas de trabajo y proyectos conjuntos con un objetivo común: aumentar las exportaciones y fomentar el consumo interno de carne porcina.
El sudeste asiático es la prioridad en la agenda de expansión. Filipinas y Chile se perfilan como próximos destinos, mientras que Paraguay ya goza del beneficio de arancel cero en Taiwán, condición que solo comparte con Nueva Zelanda.
En paralelo, el sector trabaja para posicionar la carne porcina en el mercado local, tanto en el consumo familiar como en programas públicos. La inclusión de esta proteína en el almuerzo escolar fue uno de los logros más recientes, con una alta aceptación entre los estudiantes.
Una carne estrella
Con precios competitivos, costos de producción bajos y un potencial de crecimiento que supera al de otros rubros, la carne porcina se perfila como una de las próximas estrellas de la economía paraguaya.
Según el informe elaborado por la ACCP, con datos del Banco Central del Paraguay (BCP), de enero a julio de este año se logró exportar 11.875 toneladas de carne y subproductos porcinos, lo que representa un aumento del 16% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este nivel de envío significó ingresos por valor de US$ 41,5 millones para el país.
"El sector porcino va a seguir creciendo y será un jugador clave, después de la carne bovina, en el posicionamiento del país como proveedor de alimentos de calidad", afirmó Núñez.