En marzo de 2025 la inflación en Paraguay alcanzó el 4,4 % en términos interanuales, siendo levemente superior al 4,3 % registrado en febrero, según datos del Banco Central del Paraguay (BCP).
El informe del BCP destacó variaciones en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), con aumentos en productos de la canasta básica, como la lechuga 106,3 % mensual y el ajo 23,4 % mensual, mientras que algunos alimentos y servicios, como el limón y el servicio de televisión por cable, registraron bajas.
La inflación y la percepción de los precios fueron temas recurrentes en la economía paraguaya en los últimos meses, y para Gustavo Lezcano, vicepresidente de la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu), la inflación del sector se encuentra alineada con el índice interanual, aunque ciertos productos experimentaron incrementos significativos debido a factores específicos.
"Hay productos muy puntuales, como los huevos y la carne, que han tenido subas no por inflación, sino por cuestiones de productividad", explicó.
La carne también fue un objeto de fluctuaciones de precio debido a factores climáticos y de vacunación, lo que dificultó la salida de animales para faena. Pero Lezcano aseguró que esta situación es temporal y que los precios deberían estabilizarse pronto. En el caso de los productos hortícolas, la falta de producción nacional ha llevado a un aumento de costos.
"A veces la percepción de que todo está caro se debe a casos puntuales, pero en general estamos alineados a los números del Banco Central del Paraguay", sostuvo.
Consumo y comportamiento del cliente
A pesar de la inflación y las variaciones en ciertos productos, el consumo en supermercados se mantiene estable. "No estamos viendo un comportamiento irregular; la gente sigue consumiendo de manera normal", indicó Lezcano.
De hecho, indicó que varios supermercados han reportado ventas superiores a las del año pasado, a pesar de la diferencia en el calendario de Semana Santa y la presencia de un día adicional en febrero.
Estrategias para el consumidor y costos operativos
Lezcano mencionó que el sector se debe al cliente y aclaró que no son los que fijan precios, sino que actuan como intermediarios entre la industria y el consumidor final.
El supermercadismo enfrenta costos operacionales elevados, con una alta demanda de mano de obra. "Un supermercado de porte medio emplea entre 60 y 80 personas, mientras que uno de gran porte requiere mínimo 140 trabajadores", detalló. Este factor influye en la estructura de precios y en la sostenibilidad de las empresas del sector.
Volatilidad de precios y abastecimiento
En cuanto a la volatilidad de precios, Lezcano explicó que factores internacionales influyen en productos como la carne, considerada casi un commodity.
"Mientras más carne se produzca, más se exportará, y eso impacta en el precio final", explicó. Sin embargo, espera que la volatilidad se reduzca en los próximos meses, favoreciendo la estabilidad del mercado.
Sobre el abastecimiento, el vicepresidente de Capasu aseguró que el mercado se encuentra bien provisto y que los supermercados están operando con normalidad.
Perspectivas para 2025
Para el próximo año, Lezcano prevé una evolución positiva del sector. "Estamos viendo fusiones y adquisiciones, lo que indica la presencia de inversores apostando por el supermercadismo", señaló. Además, destacó el crecimiento de la actividad en el interior del país y su efecto en la formalización del comercio.
"El supermercadismo fomenta la formalización, no solo en el empleo, sino también en la relación con proveedores, quienes deben cumplir con normativas legales y sanitarias", concluyó.