Ganadería paraguaya y el camino para devolver el brillo a la estrella económica del país
La cadena cárnica, si bien registra un alto nivel de faena, con nuevos mercados y precios interesantes, sigue enfrentando el desafío de recuperar la población bovina. El hato registraría uno de sus niveles más bajos en los últimos 10 años, sin embargo, esperan una recuperación para el 2027.

Paul Fernández Editor de Contenidos

La carne es una de las estrellas económicas del país y el movimiento económico que genera lo demuestra. Según un informe presentado el año anterior por la Asociación Rural del Paraguay (ARP), la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (APPEC) y el Consorcio de Ganaderos para la Experimentación Agropecuaria (CEA), la cadena representa más del 12% del producto interno bruto (PIB), sumando el sector productivo, industrial y logístico. 

Más allá de este porcentaje, sumamente importante para la economía, hoy el sector productivo está experimentando un escenario que se podría dividir en dos frentes: una reducción en el rebaño, es decir, la caída del hato ganadero pero un aumento en la faena, con mayor industrialización derivado de nuevos y mejores mercados internacionales. 

Los datos del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (SENACSA), al 2024, muestran que la población bovina de Paraguay viene mostrando una tendencia descendente en los últimos años, luego de haber alcanzado uno de sus picos históricos en 2020, con más de 14 millones de cabezas. 

Este reporte señala que, desde entonces, el hato inició una baja gradual: en 2021 se redujo a 13,9 millones y en 2022 volvió a caer hasta 13,5 millones. Este comportamiento supone efectos combinados de factores climáticos —particularmente la sequía— y una mayor presión de faena impulsada por la demanda externa, que aceleró la salida de animales del sistema productivo.

Ramiro Maluff, Miembro del Directorio de la APPEC

En 2023 y 2024 la tendencia continuó, aunque a un ritmo más moderado, ubicándose en torno a los 13,4 y 13,4 millones de cabezas, respectivamente. La distribución del hato bovino paraguayo muestra un equilibrio geográfico entre ambas regiones del país. A 2022, la Región Oriental concentraba el 55% de la población bovina, mientras que la Región Occidental (Chaco) aportaba el 45% restante. 

Sin embargo, para Ramiro Maluff, Miembro titular del directorio de la APPEC, la situación empezó a tener cambios desde hace aproximadamente 10 años, con el inicio de una alta concentración industrial en el mercado local. 

"Paraguay comienza a crecer su hato ganadero, de 8 o 9 millones de cabezas, llegamos en el 2014 a tener 14 millones 500 mil, fue el registro más alto que tuvimos. A partir de allí, especialmente a partir del 2018, todo cambió, cuando aumenta el nivel de concentración", sostuvo. 

En esa línea, explicó que el nivel de concentración pasó de 1.400 a situarse en 2.600 cabezas faenadas, superando ampliamente el promedio de varios mercados, donde los registros rondaban apenas por encima de 1.000. Este contraste, agregó, evidencia un comportamiento más propio de un mercado en el que la oferta y la demanda operan con mayor naturalidad.

A su criterio, desde ese momento, el hato ganadero empezó a disminuir de forma exponencial, dado que a la situación de alta concentración se sumaron las condiciones climáticas adversas. Este escenario afectó en mayor medida al Chaco paraguayo, según Maluff, dado que es la zona productiva donde el rebaño tuvo la más alta caída: unas 600.000 cabezas. 

El referente del sector mencionó que para este año, en la primera etapa de vacunación, el hato cayó a 12,8 millones de cabezas, mientras que las perspectivas para el 2026 apuntan a una nueva baja de alrededor de 300.000, lo que ubicaría el hato en un total de 12,5 millones. 

Mayor faena y la necesidad de importar

Maluff comentó que este año se experimentará además un récord en faena, dado que en la industria de exportación se alcanzarían las 2,2 millones de cabezas. Hasta ahora, mencionó, ya se superan las 2 millones, por lo cual se estima que en este último tramo del año se lograrían las 150.000 faltantes. 

"Por un lado, una alta faena este año, y por el otro lado, niveles de preñez bajos en el servicio del año pasado, es decir, los terneros que nacieron y que siguen naciendo en este momento y que van a formar parte del hato el año que viene", dijo al referirse al escenario actual. 

No obstante, destacó la activa participación del gobierno en la cadena cárnica para mejorar las condiciones de faena donde, según Maluff, las industrias decidieron disminuir en este periodo, a pesar de que se trata de una temporada alta por la fuerte demanda interna y externa. 

Comentó que dicha situación está generando un aumento de precios y la necesidad de importar carne, a pesar de que existe materia prima y capacidad ociosa en las industrias. Esto, según los datos que aportó, ya generó la compra de 15.000 toneladas de carne por un valor de US$ 50 millones. 

En definitiva, si bien la caída  se desaceleró, el sector aún enfrenta el desafío de recomponer el rodeo y sostener los niveles de productividad necesarios para mantener la competitividad internacional. Maluff menciona que esperan que para el 2027, el rebaño se recupere luego de un 2026 con alto nivel de faena acompañado de una buena producción. 

Dinámica de precios

Los precios de la carne bovina al gancho en Paraguay han mostrado variaciones significativas en la última década, reflejando etapas de expansión internacional, ciclos de oferta y demanda, y shocks externos que marcaron al mercado. 

Según los datos de la ARP, en 2015 el valor se ubicaba en US$ 2,58 por kilo, iniciando una trayectoria ascendente que llevó el precio a US$ 3,24 en 2017. Tras una corrección en 2019, cuando cayó a US$ 2,65, el mercado volvió a fortalecerse en 2020 y especialmente en 2021, año en que alcanzó uno de sus picos recientes: US$ 3,60 por kilo al gancho.

En los años siguientes se observó una relativa estabilidad, con valores en torno a US$ 3,20-3,30 entre 2022 y 2024. Sin embargo, en 2025 el precio registró un salto significativo, llegando a US$ 4,45 a octubre, el nivel más alto del periodo analizado. 

Este repunte sugiere una combinación de factores, como la menor oferta disponible, la recuperación de mercados clave y una mayor competencia internacional por la proteína bovina.

Genética en crecimiento

El sector ganadero paraguayo experimenta un crecimiento sostenido y una aceleración sin precedentes en la aplicación de tecnologías de mejoramiento genético, impulsado principalmente por la biotecnología avanzada. Sebastian Cardozo, Director de Centro de Reproducción Animal, señaló que hoy existe un camino rápido para la mejora, aunque conlleva un mayor grado de inversión. 

Sin embargo, sostuvo que dicha inversión está muy bien pagada por el tiempo que se gana en la producción. Indicó que el crecimiento en la aplicación de biotecnología de precisión, como la transferencia de embriones, es impresionante y sostenido, sin limitarse a temporadas específicas. 

En términos de adopción de estas herramientas, dijo que Paraguay se posiciona como un referente regional, dado que el país somete a biotecnología a un porcentaje significativo de su hato ganadero. 

"Paraguay es un país que somete a biotecnología prácticamente al 20% del rebaño, en relación al número total de vientre, estamos por arriba del 20%", indicó. Al mismo tiempo, sostuvo que este alto índice de aplicación se traduce directamente en un avance genético más rápido, ya que se asocia al uso de toros y donantes de alto mérito.

MV. MSc. Dip. Sebastian Cardozo, Director de Centro de Reproducción Animal

Comentó que este avance está consolidando a Paraguay como un potencial protagonista en la exportación genética. En ese sentido, dijo que los principales referentes ganaderos del país cuentan con programas formales de alta precisión, enfocados en fijar caracteres productivos clave como el área de ojo de bife y la terneza de la carne. 

"Yo creo que nosotros estamos camino a ser una alternativa muy potable ", afirma el experto, debido a las condiciones de producción.

Un ganado rústico con adaptabilidad

Cardozo firmó que la ventaja competitiva de Paraguay reside en la rusticidad y adaptabilidad de su ganado a condiciones climáticas extremas. 

"Nosotros producimos animales en condiciones climáticas un tanto agresivas, como lo son por ejemplo el calor extremo, las sequías muy prolongadas. Los individuos que tienen buen comportamiento en estos ambientes tienen un plus dentro de las evaluaciones genéticas", acotó. 

Finalmente, dijo que el impacto económico de la biotecnología es clave para la recuperación del hato, donde, herramientas como la sincronización a tiempo fijo y la inseminación con semen sexado (que permite elegir el sexo del concepto) aceleran la concepción y elevan los índices productivos. 

"Hay una relación donde dice que por cada $10 invertidos, retiras $50 de caja", aseveró al momento de agregar que eso demuestra que la intervención biotecnológica es crucial para impulsar la productividad pecuaria.