Fabrizio Meza Periodista
En los últimos años, la industria del cuero en Paraguay experimentó una evolución notable. Según Emilio Bedoya, Presidente de la Cámara Paraguaya de Cuero, las exportaciones del sector alcanzaron un total de US$ 91.937.022 en 2024, un incremento significativo respecto a los US$ 61.890.718 del año anterior.
En términos de volumen, Paraguay exportó 79.906 toneladas de cuero, superando las 52.785 toneladas enviadas al exterior en 2023.
"A pesar del incremento en volumen, los precios internacionales han experimentado una disminución, presentando desafíos para los exportadores locales", dijo.
El sector no solo se destaca por su crecimiento en exportaciones, sino también por su aporte al empleo en el país, con más de 3.000 puestos directos en la industria.
"Las curtiembres paraguayas tienen una capacidad de producción diaria de entre 6.000 y 8.000 cueros, mientras que los frigoríficos faenan alrededor de 2.400.000 animales al año, y los mataderos, 200.000", agregó.
De productor a industrializador: un camino por recorrer
Aunque Paraguay es un destacado productor de cuero, históricamente ha exportado productos con bajo valor agregado, como el cuero "wet blue". Según Bedoya, sólo el 20% de las exportaciones paraguayas corresponden a productos terminados o semiterminados, como cuero acabado o transformados para su uso final en prendas de vestir, calzado y talabartería.
Este panorama presenta una gran oportunidad para incrementar la industrialización local y añadir mayor valor a la producción nacional, una estrategia clave para fortalecer el sector.
Competencia internacional: un mercado desafiante
"El cuero paraguayo se comercializa en más de 50 países, con mercados principales en Asia y Europa. Italia se destaca como el principal destino, seguido de Tailandia, China y Brasil", explicó Bedoya.
Mencionó también que a nivel regional, Argentina y Uruguay se posicionaron como competidores fuertes, con productos reconocidos por su alta calidad, especialmente gracias a sus condiciones climáticas favorables y la implementación de estrictos controles sanitarios.
A pesar de esto, Paraguay enfrenta desafíos relacionados con la calidad de sus productos, como marcas de alambres de púa o de fuego en la piel, y problemas sanitarios como los ectoparásitos.
Esto dificulta alcanzar los altos estándares exigidos en los mercados internacionales, subrayando la necesidad de fortalecer la competitividad del país en este sector.
El desafío de un país sin salida al mar
Uno de los principales desafíos logísticos para los exportadores de cuero en Paraguay es el sobrecosto asociado al transporte de productos hasta los puertos marítimos.
"Los exportadores de cuero en Paraguay enfrentan desafíos logísticos como casi todos los exportadores, debido principalmente a que somos un país mediterráneo y llegar a los puertos marítimos influye en un sobre costo importante", expresó.
Además, las fluctuaciones en los niveles de los ríos, que en los últimos años alcanzaron niveles históricos de bajante, incrementan aún más los costos logísticos, ya que los exportadores deben absorber el 100% del sobrecosto de llevar sus productos hasta los puertos marítimos.
Hacia una industria más sostenible y competitiva
Los principales retos para la industria del cuero paraguayo son la diversificación de productos, la inversión en tecnología y la búsqueda de acceso a financiamiento para modernizar las curtiembres y los procesos productivos.
Además, la adopción de prácticas sostenibles se está convirtiendo en una prioridad, según el Presidente, en respuesta a las crecientes demandas ambientales de los mercados internacionales.
Un desafío aún más cercano es la adecuación a las nuevas normas de la Unión Europea, que entrarán en vigor en 2026. Estas regulaciones exigentes, que incluyen el Registro de Establecimientos con Trazabilidad Socioambiental (RETSA Cuero), implican un gran esfuerzo para la industria local.
Finalmente Bedoya destacó que "estamos trabajando en conjunto con el estado y diversos gremios para cumplir con los requerimientos de la Unión Europea" dijo.
Reconociendo que el esfuerzo colectivo es la piedra angular para, según él, "podamos cumplir esta meta, lo que beneficiará tanto a la industria como a la marca país".