El país se posiciona como nuevo protagonista en el mapa de los recursos estratégicos globales, con yacimientos que podrían transformar su economía y su rol energético en la región.
Para el geólogo Víctor Fernández, Paraguay atraviesa una etapa clave en el desarrollo de su potencial minero. Luego de años de estudios del subsuelo, el país comienza a consolidarse como un actor con recursos estratégicos capaces de transformar su economía: el uranio y el titanio.
"Es el momento de la minería en Paraguay", afirmó Fernández, convencido de que los descubrimientos recientes abren una oportunidad histórica.
Según explicó, la explotación responsable de estos recursos permitirá diversificar la economía nacional, generar empleo y equilibrar la balanza comercial a través de exportaciones de alto valor agregado.
Uranio: energía limpia y estratégica
El uranio es considerado por el especialista como uno de los minerales más eficientes y sostenibles del planeta. A diferencia de los combustibles fósiles, su uso en plantas nucleares permite producir grandes cantidades de energía sin emisiones de dióxido de carbono, lo que lo convierte en un recurso fundamental en la transición energética global.
Fernández detalló que una pequeña cantidad de uranio tiene una enorme capacidad de generación energética: una cantidad equivalente al volumen de una lata de cerveza podría abastecer de energía a una persona durante toda su vida.
Este ejemplo, explicó, ilustra el nivel de eficiencia que puede alcanzar la energía nuclear frente a otras fuentes. Aunque Paraguay aún no produce uranio, los estudios ya confirmaron la existencia de yacimientos certificados en distintas zonas del país.
La proximidad con países como Argentina y Brasil, que cuentan con programas nucleares activos, podría abrir un futuro canal de cooperación y exportación en el mediano plazo.
Titanio: una oportunidad global para Paraguay
Además del uranio, los estudios geológicos revelaron la presencia de un importante yacimiento de titanio en Alto Paraná, que podría convertirse en el más grande del mundo.
Los análisis preliminares estiman 3.600 millones de toneladas de mineral, con un contenido de 13% de titanio, una cifra que coloca al país en el radar internacional.
Según Fernández, el desarrollo de este proyecto tendría un impacto directo en la economía paraguaya.
Su magnitud permitiría crear empleos, impulsar servicios logísticos e industriales, y fortalecer la base exportadora nacional. También representaría un aporte significativo en materia tributaria, con un estimado de decenas de millones de dólares anuales en impuestos una vez iniciada la producción.
Una visión a largo plazo
El geólogo considera que los próximos años serán decisivos para consolidar el camino de la minería nacional. Se prevé un periodo de al menos cuatro años para concluir los estudios de factibilidad y avanzar luego hacia la etapa de construcción e infraestructura minera.
Más allá de la inversión o las cifras, Fernández destaca la importancia de apostar por una minería sustentable, basada en planificación técnica, innovación y respeto ambiental.
"Paraguay tiene los recursos, la estabilidad y la ubicación para convertirse en un actor clave del mercado energético y de materiales estratégicos. Solo necesita visión a largo plazo y confianza en su propio suelo", concluyó.