En Paraguay, la producción de semillas se organiza en función de las estaciones. Los cultivos de invierno, como avena, trigo y canola, cubren las parcelas en épocas de frío, mientras que en primavera y verano predominan soja, maíz y girasol.
Esta rotación no solo diversifica la producción, sino que protege el suelo y mantiene su productividad.
Roberto Lang, Presidente de la Asociación de Productores de Semillas del Paraguay (Aprosemp), explicó que muchos productores optan por la avena con fines de cobertura, evitando que las parcelas queden libres y se llenen de malezas.
"Generalmente, cuando uno deja libre su parcela, enseguida se cubren de malezas y las malezas realmente son un tema para controlar otra vez, porque es más fácil controlar cuando tiene cobertura", señaló.
Avena blanca, la más destacada
En el país se cultivan avena negra, avena blanca y avena amarilla, con rendimientos que varían según las condiciones climáticas.
Este año, las heladas afectaron algunas parcelas, con rindes entre 1.200 y 2.000 kilos por hectárea, aunque la avena blanca se destacó como la más productiva y con mejor cobertura para la siembra posterior de soja.
El destino de la producción es mayormente nacional, ya sea para el consumo directo, raciones animales o balanceados, aunque también existe un nicho exportador hacia Uruguay y, en menor medida, Argentina.
"Se suele exportar la semilla también a otros países, especialmente hacia Uruguay y hoy incluso se está trabajando en nuevas variedades que se están viendo desde Brasil, en una empresa que se dedica muchísimo a trabajos de investigación", explicó Lang.
Estas investigaciones apuntan a desarrollar materiales con mayor rendimiento y resistencia a enfermedades como la roya y el oídio, desafíos comunes también en cultivos como la soja.
Avances en trigo y mejoramiento genético
El Presidente de Aprosemp destacó igualmente el progreso del trigo paraguayo, que pasó de ser un cultivo de importación a un producto exportador de calidad. "Hay ciertos materiales de trigo que tienen una calidad superior a los demás, son trigos mejoradores que muchas veces se quieren para la mezcla con otros trigos", expresó.
El mejoramiento genético permitió obtener granos con mejor gluten y elasticidad, factores esenciales para la industria panadera. Lang valoró el trabajo de los investigadores nacionales que hicieron posible este salto cualitativo.
Perspectivas positivas con precios desafiantes
De cara al cierre de 2025 y el inicio de 2026, Lang dijo que "hasta ahora estamos con prácticamente cero estrés hídrico, ojalá que estas condiciones sigan hasta el momento de la cosecha".
Advirtió sobre el desbalance entre los precios internacionales y los costos de producción, especialmente en el caso de la soja.
"Lo malo de todo esto es el tema del precio, hoy la soja cayó más de 300 dólares por tonelada, pero no así el precio de los insumos, entonces hay un desfasaje demasiado grande", señaló.
Pese a ello, las expectativas del sector son favorables, con un clima estable y el desarrollo de nuevas variedades que fortalecen la competitividad agrícola del Paraguay.