Gilberto Osorio, Presidente de la Cámara Paraguaya de Exportadores de Sésamo (Capexse), detalló que los rendimientos superaron la media de los últimos años, con granos de primera calidad.
"La alta productividad se debió gracias a condiciones climáticas favorables para la siembra, el desarrollo vegetativo y el momento de cosecha", explicó. A pesar de algunas dificultades puntuales como la sequía o el exceso de lluvias en ciertas zonas, Osorio aseguró que no afectaron en gran medida al promedio general.
Según estimaciones del gremio, la producción total alcanzó unas 20.000 toneladas de sésamo confitero y alrededor de 40.000 toneladas de sésamo mecanizado.
Exportación como destino principal
El 90% a 95% del sésamo producido en el país se exporta. "Está orientado mayormente a la exportación, destinándose principalmente a Japón, México, Taiwán y otros países de Europa, Asia, y también a los de la región, como Argentina, Chile y Perú", detalló Osorio.
El consumo interno, por otro lado, es muy limitado y representa un porcentaje minoritario, de entre un 5% a máximo el 10% de la producción, dado que la demanda local es escasa.
¿Hay potencial para el consumo local?
Osorio reconoció que el consumo interno se ha mantenido relativamente estable, pero ve un cambio posible. "Esto podría ir gradualmente en aumento, impulsado por el cambio de hábitos alimenticios de la población y el interés por un estilo de vida más saludable y natural".
Entre las estrategias para fomentar este consumo, mencionó productos como panes, galletitas, barras de cereal, granos tostados, pastas, aceites o incluso el grano natural en paquetes pequeños.
Competencia internacional y presión de precios
Consultado sobre los principales desafíos del sector, Osorio fue claro: "Campaña tras campaña, los productores enfrentan varios desafíos, como el aumento en los costos de insumos y mano de obra, las condiciones climáticas no siempre favorables, y los estándares de calidad cada vez más exigentes".
Además, remarcó que hoy el desafío más significativo proviene de una coyuntura comercial difícil que actualmente se atraviesa en el rubro, marcada por una gran competencia de otros países productores y una desaceleración de mercados clave.
Esa situación presiona a la baja los precios internacionales y repercute directamente en el precio pagado al productor. "Todo esto requiere que el sector sea cada vez más eficiente, adoptando buenas prácticas agrícolas y haciendo un acompañamiento técnico y comercial en cada etapa del proceso", concluyó.