La producción agrícola en Paraguay podría registrar una mejora en esta zafra gracias a condiciones climáticas más estables.
Según Olinda Ocampos, Directora Ejecutiva de la Asociación Paraguaya de Obtentores Vegetales (Parpov), se espera que la superficie de siembra de soja alcance los 3 millones de hectáreas y la de trigo, las 500.000 hectáreas.
Actualmente, el mercado local dispone de 144 materiales de soja, 207 de maíz y 36 de trigo, desarrollados para responder a las demandas de los productores y de la industria.
Semillas certificadas: el talón de Aquiles del sistema
Uno de los principales desafíos para el sector es el bajo uso de semillas certificadas. Esto favorece la comercialización ilegal y genera preocupación tanto en el ámbito técnico como jurídico.
"Nos preocupan los datos alarmantes relacionados al contrabando y la manipulación genética en cultivos como el maíz", advirtió Ocampos.
Desde Parpov trabajan para proteger la propiedad intelectual de los obtentores, incluyendo derechos sobre variedades vegetales, patentes y marcas.
Para Ocampos, si no existen garantías jurídicas claras, Paraguay corre el riesgo de perder inversiones y dejar pasar oportunidades de instalarse como un polo de desarrollo tecnológico.
Una carrera constante por la innovación
Las empresas obtentoras renuevan constantemente su portafolio para ofrecer materiales de vanguardia. En el caso del maíz, la rotación de híbridos es mucho más dinámica: cada 3 a 5 años se renuevan las opciones del mercado. En soja, ese proceso puede tomar entre 8 y 10 años.
"El productor siempre está en búsqueda de innovación. Nosotros buscamos ofrecerle materiales adaptados a las nuevas exigencias del mercado, con biotecnología y tolerancia a enfermedades o estreses climáticos", detalló.
Tecnología, trazabilidad y comercio exterior
La falta de trazabilidad en la producción limita el acceso a mercados internacionales más exigentes. En el caso de la soja, solo entre el 30% y 35% de la producción tiene un origen legal verificado.
"El resto no se sabe de dónde viene ni bajo qué condiciones fue producido. Esa informalidad juega en contra de nuestra competitividad en el mercado externo", señaló Ocampos.
Además, alertó sobre los riesgos que implica la exportación de productos sin el debido control de los eventos genéticos que contienen, especialmente en el caso del maíz. "Aún no tuvimos problemas, pero sin controles estrictos, podríamos enfrentar restricciones en el futuro".