En un año marcado por la moderación en los precios internacionales y un clima que exige prudencia, el sector agrícola paraguayo avanza con expectativas positivas. Así lo señaló Hugo Pastore, Director Ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), al referirse a las proyecciones del campo y al comportamiento de los principales rubros agrícolas del país.
El representante gremial explicó que la producción de soja registrará una reducción cercana al 10% respecto a la zafra anterior, pasando de más de 11 millones de toneladas en 2024 a alrededor de 10 millones este año. Este descenso, acompañado de precios ligeramente menores, impactará en el ingreso de divisas al país.
Sin embargo, el aumento en la producción de maíz, que pasará de 3,7 millones a cerca de 6 millones de toneladas, compensa parcialmente esa merma. En cuanto a las exportaciones del grano, estas se concentran en pasos fronterizos como Ciudad del Este, Puerto Indio, Salto del Guairá y otros puntos estratégicos.
"La combinación de menor volumen y precios más bajos en la soja se traduce en un ingreso total más reducido para el país, pero el maíz viene a equilibrar el panorama. Su crecimiento es muy significativo y demuestra la diversificación que está logrando el agro paraguayo", destacó Pastore.
Panorama actual
El Director Ejecutivo de Capeco señaló también que las condiciones climáticas hasta el momento son favorables y permiten mantener el optimismo de cara a la campaña 2025, aunque insistió en la necesidad de prudencia. El buen régimen de lluvias ha favorecido las siembras iniciales, pero los meses críticos como noviembre, diciembre y enero aún pueden modificar el escenario.
"Hasta ahora el arranque de la campaña es auspicioso, pero sabemos que el clima en Paraguay puede cambiar de un momento a otro. Es importante que las lluvias continúen para garantizar un rendimiento adecuado. Solo cuando la cosecha llega a los silos podemos hablar con certeza de los resultados", remarcó.
Pastore también mencionó al trigo y el arroz como los otros granos de peso dentro del esquema agrícola nacional, donde la producción del primer grano mencionado se ubicará este año entre 1,1 y 1,2 millones de toneladas. A nivel general, el representante de Capeco valoró la mayor industrialización del agro, impulsada por inversiones en el procesamiento de soja y maíz, así como por la expansión de la industria cárnica.
Así, el productor puntualizó que se está observando un crecimiento interesante en la producción de pollos y cerdos, lo que significa un mayor consumo interno de granos y derivados proteicos. Así también, mencionó que hay más industrias de etanol en marcha, lo cual fortalece la cadena de valor y reduce la dependencia de la exportación primaria.
Respecto a las exportaciones, Pastore indicó que el movimiento es intenso, especialmente en el caso del maíz, y que las infraestructuras logísticas están operando al límite. Esto, según dijo, evidencia la necesidad de seguir invirtiendo en conectividad terrestre y fluvial para mantener la competitividad del país.
"El desafío ahora es acompañar el crecimiento productivo con mejoras en la logística. Nuestras fronteras están trabajando casi al máximo de su capacidad, y la hidrovía Paraguay-Paraná necesita condiciones de navegabilidad constantes. Solo así podremos sostener el dinamismo exportador que caracteriza al agro paraguayo", afirmó.