Belén Cuevas Trinidad Editora de Forbes Women Paraguay
La Colección Nino se compone de 130 obras que trascienden la mera función decorativa para convertirse en un personaje omnipresente de este hotel boutique. Se trata de un conjunto ecléctico que abarca diversas épocas y estilos, reflejando décadas de curaduría privada. Al recorrer las instalaciones, el visitante percibe que cada muro actúa como una ventana hacia diferentes momentos de la historia del arte.
Más allá de las paredes, la propiedad custodia objetos de alto valor patrimonial, como figuras de marfil y antigüedades diversas. Estas piezas rinden homenaje a la maestría artesanal y a la conservación de la historia familiar a través del tiempo. Lámparas de bronce y plata completan la ambientación, aportando una iluminación tenue que favorece la apreciación de los detalles más delicados.
Las alfombras persas constituyen otro pilar fundamental de la propuesta sensorial que ofrece el hotel boutique. Estos tejidos milenarios aportan texturas complejas y calidez a los suelos, estableciendo un vínculo directo entre la solidez de la construcción y la delicadeza oriental. Cada alfombra ha sido elegida para complementar la escala de las naves originales, suavizando el carácter de la infraestructura.
En el área del Gran Salón, un piano de cola alemán del siglo XIX se erige como una de las piezas más significativas del inventario. Este instrumento no solo posee un valor histórico intrínseco, sino que también funciona como un punto de encuentro cultural dentro del hotel. Su presencia refuerza el concepto de galería viva, donde los objetos antiguos mantienen su utilidad.
Las once suites que conforman el establecimiento han sido curadas de manera individual para ofrecer una experiencia diferenciada en cada estancia. El mobiliario de época se integra con textiles de alta gama y detalles de diseño actual, logrando un equilibrio entre confort y sofisticación. Cada habitación funciona como una extensión de la colección, permitiendo al huésped convivir íntimamente con el arte.
Estas piezas narran trayectorias creativas variadas, permitiendo una contemplación silenciosa que invita a la reflexión estética. La disposición de los cuadros no sigue un orden cronológico estricto, sino que busca generar un equilibrio visual armonioso con el entorno arquitectónico industrial.
El concepto de lujo en este espacio se aparta de la ostentación para centrarse en la sensibilidad y la autenticidad de los materiales. Al ser un hotel diseñado exclusivamente para adultos, se garantiza un entorno de tranquilidad propicio para el descanso y la desconexión. El servicio personalizado complementa la oferta estética, asegurando que la atención esté a la altura del entorno.
La propuesta de Nino se alinea con una nueva generación de hospitalidad urbana que prioriza la identidad propia y el valor cultural. En un mercado saturado de opciones estandarizadas, este hotel destaca por su capacidad de contar una historia familiar a través de cada objeto. La experiencia estética se vuelve así el eje central del viaje, transformando la estadía en aprendizaje.
Los exteriores también forman parte de esta narrativa curatorial, con jardines y terrazas que evocan la estética de las villas italianas. Esculturas y fuentes de agua ornamentan estos espacios, proporcionando un refugio natural en el centro del barrio Villa Morra. Aquí, la naturaleza y la intervención humana se fusionan, cerrando el círculo de una propuesta donde el arte no conoce límites.
Despertar en este entorno supone una inmersión completa en un legado que combina el pasado fabril de Asunción con la pasión por el coleccionismo. El Nino Hotel Boutique no solo ofrece refugio, sino que invita a habitar un museo privado donde el tiempo parece detenerse entre obras maestras. Se trata de un testimonio de cómo la belleza puede transformar un espacio.
Un poco de historia
El edificio que hoy resguarda esta colección fue originalmente la sede de la fábrica América Textil. Este entorno industrial proporciona un marco de austeridad que resalta las obras expuestas. Su proceso de transformación comenzó en 2016 bajo la dirección de Antonella y María, quienes trabajaron junto a especialistas para reconvertir el predio fabril.
La denominación del hotel constituye un tributo a Santiago Nicolás Bo, figura central en la formación de este acervo artístico. Don Nino, como era conocido, fue un empresario cuya trayectoria profesional se complementaba con una notable sensibilidad por las expresiones culturales. Su legado no solo se manifiesta en la gestión empresarial, sino en la minuciosa selección de piezas que hoy lo habitan.
La arquitectura se manifiesta como una joya histórica donde los materiales nobles dialogan con el pasado productivo de la propiedad. Muros de ladrillo visto y estructuras metálicas conviven con mármol italiano y pisos de parqué, creando un contraste visual que define la identidad del sitio. La luz natural ingresa para iluminar las piezas, permitiendo que el espacio respire una atmósfera sosegada.