Belén Cuevas Trinidad Editora de Forbes Women Paraguay
Según datos oficiales del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el sistema paraguayo categoriza a 262 científicas de un total de 539 profesionales activos. En este sentido, el caso de Paraguay es único en su tipo. Mientras países como Colombia, Chile y Perú no alcanzan el 40% de representación, nuestro país se posiciona junto a los referentes regionales: Argentina y Uruguay.
El desglose a nivel país revela que las Ciencias Médicas y de la Salud lideran la participación femenina con 106 investigadoras, seguidas por Ciencias Sociales (55) y Naturales (54). El área de Ingeniería y Tecnologías exhibe una brecha crítica con 16 profesionales.
La evaluación final del programa Prociencia complementa este escenario, registrando un 49% de participación femenina frente al 51% masculino en proyectos de investigación y desarrollo. Sin embargo, el análisis cualitativo del informe revela rigideces estructurales. Por ejemplo, dentro del segmento que accede al escalafón, los hombres retienen el 58% del nivel máximo de consagración científica.
Pese a que las mujeres lideran las becas con incentivo con el 57%, experimentan menores aceleraciones en su productividad y promoción profesional. De hecho, la participación múltiple genera una desaceleración de 15 puntos porcentuales en la probabilidad de progresar frente a sus pares masculinos. El informe sugiere que algunas de las barreras son responsabilidades familiares desproporcionadas y un menor acceso a mentorías, que limitan el financiamiento.
Al observar los datos de la Organización de Naciones Unidas, la participación femenina en la ciencia mundial aún presenta brechas importantes. Aunque el 46% de las mujeres se inscribe en educación superior avanzada frente al 40% de los varones, solo el 35% de los egresados STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) son mujeres. La diferencia se consolida en el ejercicio profesional, donde globalmente apenas 1 de cada 3 personas que investiga es mujer.
De esta manera, Paraguay enfrenta el reto estratégico de traducir la paridad estadística en liderazgos ejecutivos reales, impulsando reformas que aseguren la competitividad sostenible de su economía del conocimiento.