El frágil andamiaje de paz construido la última semana entre Estados Unidos e Irán empezó a tambalear mucho antes de lo esperado.
Horas después de que el mando militar conjunto iraní declarara un nuevo bloqueo al tráfico comercial en el estratégico Estrecho de Ormuz, en represalia por los ataques israelíes en el Líbano, Donald Trump lanzó una advertencia sorpresiva: dijo que Washington podría imponer sus propios peajes en la vía petrolera si el acuerdo definitivo fracasa.
Qué pasó
El mando militar conjunto de Irán confirmó el cierre total del tráfico comercial marítimo en el Estrecho de Ormuz, a pesar del acuerdo firmado el último viernes para distender la situación y habilitar el flujo del petróleo. De acuerdo con el comunicado oficial difundido por medios estatales de Teherán, esta drástica medida constituye la “primera respuesta” ante la continuación de la ofensiva militar de Israel contra las posiciones de Hezbolá en territorio libanés.
La respuesta de la Casa Blanca, entre el escepticismo y la amenaza económica, no se hizo esperar.
Por un lado, el vicepresidente JD Vance negó categóricamente el cierre efectivo del estrecho. En declaraciones a Fox News, Vance afirmó ser “escéptico” respecto a los informes publicados por The Wall Street Journal y aseguró que, tras conversar con los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner, la información estadounidense indica que “las cosas van bien” y que “el estrecho ya está abierto”.
Por otro lado, a través de su plataforma Truth Social, el presidente Donald Trump escaló la confrontación conceptual al afirmar que no habrá peajes en el estrecho durante los 60 días establecidos por el acuerdo de paz firmado esta semana, así como no los habrá tras expirar el plazo, “a menos que sean impuestos por y para Estados Unidos de América”.
Datos clave
Trump ya había expresado anteriormente su preocupación por la imposición de tasas o peajes por parte de Irán en el estrecho, pero nunca había mencionado peajes impuestos por Estados Unidos antes de ayer sábado.
El acuerdo de paz firmado esta semana por Irán y Estados Unidos exigía el fin de las operaciones militares de ambos países y sus aliados, aunque Israel y Hezbolá han intercambiado ataques este fin de semana, tras un breve alto el fuego el viernes.
El acuerdo de paz exigía que el Estrecho de Ormuz se abriera y estuviera libre de peajes durante el período de negociación de 60 días, que comenzó a principios de esta semana.
Mediación internacional: Pakistán y Qatar actúan como los mediadores principales. Pakistán ratificó que las negociaciones técnicas presenciales comienzan formalmente este 21 de junio en Bürgenstock, Suiza, hacia donde viajó el vicepresidente JD Vance.
Lo que no sabemos
No está claro cómo Estados Unidos haría cumplir la imposición de peajes en el Estrecho de Ormuz, considerando que se encuentra bajo la jurisdicción soberana y el patrullaje militar directo de Irán y Omán. Además, mientras las Fuerzas Armadas iraníes aseguran haber bloqueado el paso comercial, la administración Trump insiste en que el tráfico fluye con normalidad.
Antecedentes clave
Estados Unidos e Irán firmaron un memorando de entendimiento, allanando el camino para el período de negociación de 60 días y estableciendo múltiples condiciones.
Además de abrir el Estrecho de Ormuz, el acuerdo exige que Estados Unidos levante su bloqueo naval junto con una reafirmación de Irán de que no adquirirá ni desarrollará armas nucleares.
El marco también sienta las bases para que Irán obtenga acceso a un fondo privado de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción y a miles de millones de dólares en activos congelados si cumple plenamente con un acuerdo de paz permanente —aún pendiente— que puede o no alcanzarse mediante las negociaciones actuales.
Trump reiteró que Estados Unidos no proporcionaría los 300.000 millones de dólares, diciendo que los países del Golfo podrían asumir la factura si así lo desearan. El presidente enfrentó represalias y reticencias dentro del propio Partido Republicano respecto al memorando de entendimiento.
El senador Bill Cassidy, republicano de Luisiana, dijo que la gestión de Trump hacia Irán fue “el peor error de política exterior en décadas”, afirmando que las “ambiciones nucleares de Irán no fueron frenadas, y han aprendido que amenazar el Estrecho de Ormuz ahora funciona y sin duda lo aprovecharán en el futuro”.