La cultura de la influencia: cómo se construyen vínculos reales en la era de la fragmentación
Para Juan Marenco, Licenciado en Sistemas, periodista y publicista, actualmente el desafío de las marcas se basa en comprender la cultura digital y generar cercanía con los usuarios, más allá de algoritmos y números, lo cual engloba bajo el concepto de "la cultura de la influencia".

La era digital transformó para siempre la forma en que las personas se informan, se entretienen y se relacionan, de acuerdo con Juan Marenco, Licenciado en Sistemas, periodista y publicista. Así, continuó, esa fragmentación, en la que los grandes medios ya no concentran la atención, surgen los influencers y creadores de contenido como nuevos interlocutores de la vida pública.

El experto puntualizó que la clave está en entender que detrás de cada algoritmo y cada pantalla hay una necesidad humana de conexión que no debe perderse. Esa idea aborda Marenco junto con Tomas Balmaceda y Miriam de Paoli, en un libro conjunto titulado "La cultura de la influencia".

La obra plantea un análisis del consumo de contenidos en un contexto marcado por la multiplicidad de voces. Sin embargo, el especialista adelanta que su próxima publicación llevará un nombre distinto: "Deshumanizados".

"Lo que estamos viendo hoy es que estas redes sociales dejaron de ser plataformas de conexión para transformarse en plataformas de entretenimiento y eso nos aleja de lo humano. Estamos más fragmentados, más encerrados, más enojados con el otro; lo que proponemos es una búsqueda de cómo volvemos a conectarnos", puntualizó el especialista.

Haciendo hincapié en la conexión, sin romantizar lo físico necesariamente, para Marenco se puede apuntar a una recuperación del espíritu original de Internet: conocer gente, explorar información y abrirse a lo nuevo.

Juan Marenco

Cómo se adaptan las marcas

En su rol como consultor de marcas, Marenco enfatiza que la comunicación digital no puede reducirse a la elección de un influencer popular. La apuesta está en generar conversaciones genuinas, incluso a través de perfiles más pequeños, pero capaces de transmitir cercanía y empatía.

"A veces uno mira un TikTok y se da cuenta rápidamente de que se trata de un contenido pago, y eso genera distancia. En cambio, cuando la conversación es más orgánica, cuando los mensajes circulan de manera empática, el efecto es mucho más potente. No se trata de grandes números, sino de vínculos reales", apuntó.

En esa línea, a decir del Licenciado en Sistemas, tanto las marcas de Paraguay, como las del resto de Latinoamérica deben comenzar a aprender y desaprender en consumir más y pensar más en los algoritmos y en las plataformas y no tanto en sí mismos como marcas. Esto entendiendo lo que ocurre también a la cultura digital, con lo cual las firmas también lograrían desarrollar un verdadero elemento diferenciador dentro del mercado, ofreciendo así un valor agregado dentro de sus servicios.