Berta Rojas: cuando la guitarra paraguaya se convierte en legado universal
Ganadora del Latin Grammy y referente mundial de la guitarra clásica, Berta Rojas reflexiona sobre el arte como acto humano, el liderazgo cultural sin consignas y el desafío de crear sentido en tiempos de aceleración, tecnología e incertidumbre.

Para Berta Rojas, el arte es comunicación: un movimiento íntimo hacia adentro para crear y otro hacia afuera para expresarse. La felicidad, dice, consiste en “dejar este mundo un poquito mejor de lo que lo encontramos”, y la satisfacción aparece cuando la expectativa logra encontrarse con la realidad. Con esa mirada —más filosófica que grandilocuente— la guitarrista paraguaya construyó una trayectoria que la llevó a los principales escenarios del mundo y a convertirse en la primera artista del país en obtener un Latin Grammy en su género.

Radicada fuera de Paraguay desde muy joven y formada en la academia internacional, Rojas evita pensarse como símbolo o bandera. Prefiere hablar del trabajo bien hecho, de la disciplina, de la búsqueda constante y de la fragilidad del arte vivo. Ganadora del Latin Grammy a Mejor Álbum de Música Clásica con su disco Legado, en esta entrevista, reflexiona sobre identidad cultural, liderazgo en las artes, tecnología, presión profesional y propósito, desde un lugar profundamente humano y sin concesiones al discurso fácil.

¿Cuál dirías que fue la decisión más difícil que marcó el punto de inflexión hacia convertirte en una referencia mundial de la guitarra clásica?

Agradezco el elogio. La decisión misma de dedicarme a la música fue la más difícil. Eran tiempos muy distintos a estos. No teníamos una carrera universitaria en música en Paraguay y yo quería formarme académicamente. Me llamaba y me sigue llamando la Academia. Eso implicó irme muy temprano de Paraguay. Desde mis 21 años -con breves excepciones- he vivido fuera del país. Vuelvo siempre a casa, pero he estado fuera más tiempo que el que viví en Paraguay. 

¿Qué significa para vos ejercer liderazgo cultural en un país que todavía busca consolidar su marca país?

Yo no veo la vida de esta manera. Yo solo pienso en hacer bien un trabajo que en mi caso es hacer música. 

Sobre la marca país es un concepto sobre el que pienso. ¿Qué es una marca país? Supongo que es el resultado de contarle al mundo de muchas maneras y por mucho tiempo sobre lo que somos. Para construir el mensaje quizás lo primero es saber nosotros mismos, ¿qué somos? Más allá de las frases marketineras que venden un Paraguay que no es, sin embargo, hay un Paraguay real al que conocer, y que guarda en sí, con sus luces y sus sombras, lo más genuino de esta nación. 

Entonces, no será nunca una construcción fabricada e impuesta. Cuando se sumen muchas conversaciones sobre nuestra literatura, nuestra música, nuestra artesanía, nuestra rica historia, nuestros grandes hombres y mujeres, si aprendemos nosotros mismos a valorarnos y contamos sobre lo que nos hace diferentes, ahí poco a poco el mundo irá sabiendo de ese país que es Paraguay.  

Mangoré, curiosamente, es el paraguayo más universal. Su obra, es el mensaje más potente sobre la marca país. 

En un contexto donde el arte suele enfrentarse a limitaciones presupuestarias, ¿cómo se construye una carrera sostenible en la música clásica desde Latinoamérica?

Cada quien va haciendo su camino con honestidad y si hay un público que quiere escucharte, dispuesto a pagar una entrada para hacerlo, si te metiste en sus vidas con tus videos o tus grabaciones, si te invitan a tocar porque quieren sentirse de cerca, quizás entonces, te hiciste la “carrera”. Pero el arte en vivo es frágil. La humanidad del creador se hace presente y tienen que haber corazones que quieren hacerse eco del tuyo para que el arte se recree y crezca en esa comunicación. 

¿Qué nuevas búsquedas creativas estás explorando para esta etapa de tu carrera?

Ahora estoy trabajando en cómo llevar a la escena este relato conmovedor que ha sido La Huella de las Cuerdas. También deseando mucho mi año sabático que probablemente sea el próximo año. Quiero estudiar, quizás vivir 6 meses en algún lugar recóndito del mundo si logro mi sueño de estudiar algo bien distinto a lo que he estado haciendo. Quiero hacer una pausa importante como la que llevó de Legado a La Huella. 

¿Qué cualidades debe tener un líder en las artes para formar nuevas generaciones con estándares internacionales?

No sé si se puede sistematizar la vida de esta manera. No hay recetas mágicas más que el trabajo, la constancia y la disciplina para que las generaciones se formen a sí mismas. El otro día hablábamos de eso en Berklee College, donde enseño. La conversación sobre las cualidades de un líder. Y la verdad es que la división entre líder y manada, me resulta penosa. Entonces, prefiero pensar en la curiosidad, la pasión, la singularidad de tu voz, el deseo enorme de aprender. Pero eso es personal e intransferible, o al menos, desearía que así fuera. 

Pese a que la tecnología hace parecer que todo ha cambiado, en realidad, lo esencial sigue siendo invisible a los ojos. 

¿Cómo imaginás el futuro de la música en un panorama dominado por plataformas digitales, IA y contenidos de corta duración?

Hace poco tuve una hermosa charla con alguien a quien admiro mucho y le hice esta pregunta. Con enorme sabiduría me dijo que la IA solo aprende de la humanidad, es incapaz de generar la genialidad que sólo un ser humano puede. Ese factor “random” que tiene la humanidad, la IA nunca podrá superar. 

Así es que, a proteger a lo humano, y no desesperarse. Y que la IA trabaje para nosotros. 

Así es que mi respuesta serán los libros, las largas caminatas, la lectura de la historia que es la que más me atrae en este tiempo para entender de dónde venimos, y hacia dónde vamos. Sin prisa, disfrutando, en calma, en paz.  Y dejando el teléfono apagado por lapsos cada vez más largos si es que podemos superar la adicción. 

Igual está bueno entender que es la gran revolución de este tiempo. Hay que leerle a Yuval Harari y a la gente que escribe sobre este fenómeno. Dice Harari que es un “agente” que se ha metido en nuestras casas, en nuestras vidas, que sabe todo de nosotros. El dice que “la IA es la primera tecnología en la historia que puede tomar decisiones e inventar ideas nuevas por sí misma. Hemos creado algo que puede, potencialmente, quitarnos el poder». 

¿Cómo gestionas la presión de los escenarios, la crítica y la expectativa permanente de superar tu propio nivel?

Hago terapia desde hace muchos años, me ayudo entendiendo cuales son mis detonantes y trabajo en superarlos. La fe también me sostiene. Es bueno saber también que he tocado mejor cuando mejor he estudiado. Así es que sigo siendo hija del rigor de la práctica y la disciplina. Y ahora, en esta etapa de la vida, quizás, encuentre más el disfrute de este trabajo y no mire mi trabajo solo desde la autoexigencia. 

Para muchas mujeres, tu figura representa una inspiración. ¿Qué barreras aún persisten para las mujeres en la música y qué cambios urgentes deberían impulsarse?

Las barreras increíblemente están creciendo ahora. Hay toda una corriente de pensamiento que se estimula desde la política reaccionaria que está prendiendo en todo el mundo y que quiere que la mujer solo se limite a su rol de madre o esposa. Es como que estamos retrocediendo aceleradamente lo que hemos logrado. Así es que hay que ponerse creativas para seguir encontrando formas de expresarnos y que los trogloditas que dirigen estas líneas de pensamiento no tengan ningún éxito. Está difícil.

 ¿Cuál es hoy tu propósito? ¿Qué legado te gustaría dejar a la cultura paraguaya y a la música latinoamericana?

Humildemente, yo solo quiero dejar este mundo un poquito mejor que lo que lo encontré. Con eso, sería muy feliz.