Fabrizio Meza Periodista
Las xilopinturas de Carlos Colombino representan una de las innovaciones más profundas del arte paraguayo, al subvertir la xilografía tradicional.
Su arte no solo transformaron el lenguaje visual sino que también se convirtieron en un testimonio de resistencia y memoria histórica.
Colombino vivió entre 1937 hasta 2013, fue una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo paraguayo.
Su currículum incluyó, arquitecto de formación y artista multifacético, desarrolló una producción que abarcó la escultura, la pintura, la poesía y la escritura, siempre atravesada por una mirada crítica y reflexiva sobre su tiempo.
Xilopinturas: materia, relieve y ruptura
A diferencia de la xilografía clásica,Colombino no utilizó la madera como simple matriz de impresión, sino que transformó la plancha tallada en la obra final.
Y a través del trabajo con gubias y la aplicación de capas de óleo que penetran las vetas del soporte, logró destacar la tridimensionalidad y la condición orgánica de la madera.
El resultado fue un relieve vivo, cargado de texturas y sombras, donde la materia se vuelve protagonista del discurso visual.
Arte y resistencia en tiempos de dictadura
Más allá de su innovación técnica, la xilopintura fue para él una herramienta de resistencia política durante la dictadura de Alfredo Stroessner.
Ya que en sus obras, la opresión se manifiesta en figuras encajadas, comprimidas, y en el desgarro físico de la madera como metáfora de la violencia institucional.
Este lenguaje evolucionó desde formas vegetales hacia series emblemáticas como Reflexiones sobre Durero, Los hombres y Paraguay, consolidando una obra que hoy es considerada fundamental para la memoria histórica del país.
Una selección de estas piezas podrá apreciarse en Sun & Art de Forbes Paraguay, una oportunidad para revisitar el legado de un artista que convirtió la materia en discurso y el arte en testimonio.