Alma Pérez Content Manager/Periodista
"Llegué y me enamoré del verde, de la extensión, del potencial que Paraguay tiene. En Europa todo está hecho, pero acá se puede construir desde cero"
Su historia es también la de una mujer extranjera en un mundo dominado por hombres, que tuvo que abrirse paso a caballo, entre el corral y la administración de una estancia, en un país donde aún no hablaba el idioma. Pero eso no fue obstáculo: "A veces tenía que repetir dos veces para hacerme entender, pero siempre con respeto. La gente del campo es trabajadora, quiere aprender y crecer".
Desde su estancia en Tacuatí impulsa una escuela rural, donde ofrece casa, comida y acompañamiento a los docentes. Sueña con modelos de internados rurales que permitan a los niños estudiar pese a la distancia y apuesta por una educación práctica, donde los jóvenes aprendan oficios ligados al campo: "No todos quieren ir a la universidad. Pero sí pueden tener una formación útil, técnica, para quedarse y desarrollarse donde nacieron".
Su voz también se alza para hablar del empoderamiento femenino, recordó cómo al principio la veían como "la gringa loca" por montar a caballo entre los peones, pero hoy muchas mujeres del campo ya lideran, gestionan y se animan a más
"La mujer se desarrolló mucho. Pero falta. Hay lugares donde todavía no tiene voz. El cambio tiene que venir también desde nosotras, abriéndonos más al mundo".
Desde su experiencia como ganadera, reconoce los avances del Paraguay en materia de producción cárnica: "Pasamos de estar fuera del mapa a ser uno de los 10 principales exportadores del mundo", sostuvo, orgullosa de la calidad de la carne nacional: criada a pasto, sin hormonas, con genética trabajada. Maris también fue presidenta de la Cámara Paraguaya de la Carne, impulsó la apertura de mercados y destaca el rol del Estado en ese proceso:
"Desde que llegué, nunca encontré puertas cerradas. Siempre hubo espacio para proponer, para discutir. Eso habla de un país con posibilidades".
Sobre la actualidad del Paraguay
Maris observa luces y sombras aplaude los avances en infraestructura y el crecimiento económico, pero insiste en que el desarrollo debe llegar también al interior
"La ciudad es una cosa, pero el campo es el que alimenta. Hay que evitar que la gente emigre sin opciones. Para eso necesitamos industria, educación y oportunidades en la zona rural".
Finalmente, su mensaje es directo: "El paraguayo no tiene que agachar la cabeza. Tiene que levantarla con orgullo. Tenemos un país pacífico, fértil, lleno de posibilidades. Pero hay que animarse a creer, a crecer y a proyectarnos al mundo".