"El trabajo cambió de dirección, y no solo en el sentido físico", explicó Patricia Dos Santos, Fundadora y Directora de Jobs, en el Brands Employee Summit de Forbes. Antes, la jerarquía se medía por la ubicación del escritorio o de la oficina; hoy, el trabajo viaja con las personas: en el celular, en la casa o incluso en la cancha de fútbol del hijo.
La experta destacó que la verdadera transformación radica en el por qué y el para qué trabajamos. Más allá de la flexibilidad o del espacio físico, el trabajo moderno se concibe como una experiencia.
Según una encuesta de McKinsey (2023), el 70% de los líderes globales ya organiza a sus equipos por propósito y proyectos, y en América Latina el 73% de las empresas ofrece algún tipo de flexibilidad. Sin embargo, solo el 28% de los empleados lo valora de manera consciente hasta perderlo, relató Dos Santos.
Para la Directora de Jobs, las trayectorias profesionales dejaron de ser lineales. Antes, un empleado ingresaba a una empresa, esperaba su ascenso y permanecía décadas en la misma compañía. Hoy, las carreras se parecen más a redes sociales: redes de conocimiento, de aprendizaje, de influencia y de utilidad.
"Las personas buscan que la empresa sea útil para ellas", afirmó.
Así, alguien puede interrumpir temporalmente una carrera universitaria para emprender un negocio propio y seguir desarrollándose profesionalmente. Este cambio, explicó Dos Santos, también se refleja en la alta tasa de ocupación informal en Paraguay: el 62% según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), que responde tanto a una necesidad como a una voluntad de independencia y espíritu emprendedor.
Del contrato psicológico al propósito compartido
Antes, la relación entre empleado y empresa se basaba en seguridad y compromiso: la compañía ofrecía estabilidad, y el trabajador entregaba lealtad. Hoy, ese contrato cambió: los profesionales ofrecen conocimiento, reputación y creatividad, y esperan oportunidades, aprendizaje y propósito.
"Ya no se trata de retener al talento, sino de merecerlo", resumió Dos Santos.
Las personas valoran proyectos con sentido, experiencias que les permiten crecer y entornos que respetan su libertad y su bienestar. Según encuestas recientes, el 58% de los paraguayos prioriza el desarrollo y bienestar por encima del salario o la carga.
El del futuro
El cambio en el trabajo también exige transformar el liderazgo. "Menos procesos, menos controles, más propósito", enfatizó Dos Santos. Datos de Gallup muestran que el 70% del compromiso de un colaborador depende de su relación con su jefe inmediato. Los líderes con alta inteligencia emocional logran hasta un 37% más de retención de talento.
Hoy los equipos no se organizan por jerarquías estrictas; se cohesionan a través de la confianza, la colaboración y la predisposición. Las organizaciones líquidas permiten que las personas entren y salgan de proyectos con agilidad y co-creación, un enfoque que seis de cada diez CEOs latinoamericanos ya están implementando según Latam SEO Survey 2025.
Cultura y coherencia: la nueva marca empleadores
Dos Santos enfatizó que los beneficios tradicionales ya no son suficientes para atraer talento. "Lo que retiene a las personas es la coherencia y la cultura de la empresa", explicó. Las compañías que diseñan entornos alineados con el propósito, flexibles y respetuosos logran que los talentos se comprometan genuinamente.
"La gente no busca trabajo: las empresas buscan a los talentos", concluyó. Y agregó: "El futuro del trabajo no llega solo, se diseña. Cada reunión, cada proyecto, cada decisión debe reflejar el propósito de la organización y demostrar que la empresa merece al talento que tiene".