Paul Fernández Editor de Contenidos
Francisco Gómez, es Presidente y Director Ejecutivo de Fortaleza, con una importante trayectoria en el mundo corporativo paraguayo. Sus años, dentro de la empresa familiar, fueron bastante desafiantes pero llenos de éxito, lo que se refleja en el buen posicionamiento que lograron.
Indicó que pasar de 0 a 100 dentro de la empresa implicó tomar riesgos, que se convirtieron en grandes aprendizajes. Uno de ellos, aseguró, fue asumir la conducción de una empresa familiar justo cuando estaban entrando en una nueva etapa de expansión.
Aseguró que haber tomado ese rol implicaba una doble responsabilidad: evolucionar el modelo de negocio y, al mismo tiempo, honrar el legado construido.
"Lo más desafiante fue animarme a soltar ciertos esquemas tradicionales, confiar en nuevos liderazgos y profesionalizar procesos sin perder la esencia que nos hizo quienes somos. Aprendí que crecer no es solo avanzar, es también saber qué dejar atrás y en quién apoyarse para dar el siguiente paso", dijo.
En un mundo donde todo cambia rápido, es importante fijar límites para evitar el exceso de velocidad empresarial, sin embargo, para Gómez, a pesar de que sea tentadora, puede ser peligrosa si no hay claridad en el rumbo.
Contó que, en su experiencia, tomar decisiones rápidas no siempre es sinónimo de avanzar sino más bien, aconsejó, optar por ser valiente; frenar, escuchar voces, observar con distancia y actuar con intención.
Mencionó que, en este camino empresarial, también aprendió que ser consistentes es más valioso que ser los primeros, por lo cual, en Fortaleza priorizan la sostenibilidad del crecimiento por sobre la inmediatez, lo cual requiere parar a tiempo para evaluar bien cada movimiento.
Desarrollo de la intuición
Gómez indicó que la intuición, bien entendida, no es impulso sino experiencia acumulada que se vuelve guía. Sin embargo, apuntó que tiene que dialogar con datos reales, con análisis técnico y con la escucha activa del equipo.
En la compañía, afirmó, que la intuición les ayuda a detectar oportunidades o riesgos invisibles en los números, pero aseguró que las decisiones se respaldan en evidencia y en objetivos compartidos.
"La combinación de ambos elementos nos permite avanzar con confianza, pero sin improvisar", añadió.
Teniendo en cuenta que las decisiones difíciles significan estrés, explicó que hay que manejarlos con perspectiva y con equipo. Afirmó que el liderazgo no es cargar solo con todo, sino tener la sabiduría de apoyarse en otros.
"Rodearme de personas capaces, con criterio y compromiso, ha sido clave para reducir la presión y ampliar la mirada. El estrés se vuelve manejable cuando las decisiones se toman con propósito, no desde el ego ni la urgencia", aclaró.
Para el Presidente, la clave también está en entender que equivocarse también es parte del proceso de crecer. Aseguró que su filosofía de liderazgo es crecer con propósito, sin perder nunca la conexión con las personas que hacen posible el camino.
A su criterio, al final del día, lo que verdaderamente sostiene a una empresa no son solo los números, sino las relaciones y los valores que la inspiran a seguir.