Santiago Zavattiero Director Editorial
¿Cómo definís el lujo?
El lujo está en ciertas cosas que se caracterizan por una naturaleza de exclusividad, artesanalidad, un storytelling o una historia de origen, y la escasez. Sin embargo, en la vida, los mayores lujos son el tiempo y la salud. El lujo se ha vuelto algo muy personal; ya no hay una sola categoría que lo defina. Para algunos, puede ser un whisky o un reloj, y para otros, meditar, viajar o compartir con la familia.
¿Y el lujo en un producto?
Siempre el lujo tiene que ver con escasez, una historia de algo único, y una tradición de años que rodea al producto que consumimos. Puede ser un restaurante con 100 años de historia, una bebida con 200 años de trayectoria, o la obra de un sastre que ha pasado su arte de generación en generación. Por eso, las grandes casas de lujo resaltan el año de inicio en sus productos, porque reflejan técnicas que se han perfeccionado o mantenido a lo largo del tiempo.
Hablas de que el lujo es tiempo y salud. Los CEOs actuales cuidan mucho estos aspectos. ¿Por qué sucede esto?
Ambos factores son fundamentales hoy en día. Incluso agregaría la salud mental, un tema mucho más presente ahora y que comenzó a discutirse con mayor fuerza desde la pandemia. Vivimos en una generación sobreestimulada por la comunicación y la tecnología. Los tiempos para la toma de decisiones en las empresas se han acortado; lo que antes se planificaba con detalle, ahora se organiza de manera casi instantánea.
¿Cómo afecta esto a la salud mental?
Hay que evaluar la capacidad mental de tomar decisiones y realizar análisis en procesos cada vez más cortos. Esto ha hecho que fenómenos como el burnout (agotamiento emocional y mental causado por la sobrecarga de trabajo) sean más comunes. Esto impacta no solo en la salud, sino también en la armonía personal y familiar. Si como líder no estás bien contigo mismo, con tu salud y con tu entorno, no puedes asumir tu rol de dirigir e inspirar personas.
Hablas de lujo y storytelling, ¿cómo se fusionan estos dos conceptos?
Cuando hablamos de lujo, el storytelling lo es todo. Un producto tiene atributos que van más allá de su funcionalidad; también tiene un rol emocional. Es el "por qué" elijo este producto para este momento. El storytelling genera afinidad y cercanía con los consumidores.
¿Cuáles son los desafíos y oportunidades de las marcas con el storytelling?
El principal desafío es construir una marca que converse con sus consumidores, en lugar de comunicar de manera unilateral. La mayor oportunidad está en el customer experience. Cuando una persona conoce a la marca y la marca conoce a la persona, se pueden despertar otros elementos sensoriales que refuercen el storytelling de manera consistente y congruente.
¿Qué herramientas se utilizan?
Hoy en día hay herramientas diversas, como la paleta de colores, para transmitir sensaciones cálidas o frías, modernas o clásicas. También está el lenguaje que se usa, ya sea más cercano como el de un amigo o más formal como el de un profesional. Todo debe alinearse con el mensaje de la marca.
¿Qué tan importante es para las marcas el mensaje?
Es crucial identificar el mensaje central que hace único al producto. Sin embargo, el 20% es el mensaje y el 80% es el "cómo" se transmite. En una generación con poca capacidad de atención, el "cómo" se vuelve fundamental para captar y mantener el interés del público.
Volvamos al lujo, ¿el mercado local se puede comparar con los países de la región?
Hay tres factores clave: la cantidad de población, el PIB per cápita y los hábitos de consumo de lujo. En Paraguay, aunque tenemos una población limitada y un PIB per cápita medio bajo, el consumo de lujo destaca porque los paraguayos valoran poder acceder a algo mejor cada día.
En nuestro caso, bebidas destiladas y espirituosas como Johnnie Walker y Ciroc representan el 70% de nuestras ventas totales, un porcentaje considerablemente mayor al de otros mercados más grandes y desarrollados de América Latina.
¿Qué falta para que se desarrolle el mercado de lujo?
Los grandes mercados de lujo crecen cuando la clase media accede a mayor poder adquisitivo. Paraguay ha experimentado un crecimiento importante de su clase media en los últimos 10 años, pero aún queda camino por recorrer para consolidarla. El mayor reto como país es la eliminación de la pobreza y lograr un crecimiento económico sostenible y proyectable en el tiempo.
¿Cuáles son tus no negociables como CEO?
Para mí, la integridad y la transparencia son innegociables. Son el eje de la confianza para analizar oportunidades de negocio o tomar decisiones. Además, respeto y pasión son fundamentales; creo que son los motores humanos en la búsqueda constante de la excelencia.
¿Qué aprendizaje les dejó la pandemia?
Aunque parece que la pandemia quedó atrás, nos dejó un mensaje clave: las organizaciones son personas. Por más simple que suene, el bienestar y el cuidado de las personas deben estar en el centro de toda organización para construir un entorno que potencie a todos.
¿Cómo trabajan la gobernanza familiar?
En nuestro grupo empresarial pasamos por un protocolo familiar con el propósito de multiplicar el legado que mi papá construyó con tanto esfuerzo y dedicación. Esto implica profesionalizar las compañías y establecer requisitos de formación para los familiares que aspiren a convertirse en directores.
A través de distintas empresas e inversiones, generamos más de 1.000 puestos de trabajo, lo que nos da un efecto multiplicador en la sociedad. Además, contamos con un marco de armonía familiar y entendimiento que nos permite proyectar el futuro de nuestras empresas.
¿Cómo capitalizamos el Grado de Inversión?
La clave está en la educación. Nuestro mayor activo como país es la población joven, y necesitamos capacitarla a través de universidades y programas técnicos específicos. Más allá de ser un hub de alimentos, Paraguay tiene el potencial de ser un polo humano de alto impacto en América del Sur.