En un entorno empresarial cada vez más cambiante y saturado de información, el liderazgo efectivo se redefine.
Según Sebastián Kakazu, Fundador y CEO de Kenmei Coaching la productividad y el bienestar de las organizaciones dependen en gran parte de la capacidad de sus líderes para detenerse, reflexionar y generar espacios de confianza.
"Hoy los líderes no fallan porque falta información, sino porque hay un exceso de información y nuestra mente se satura. Perdemos de vista lo esencial", afirmó.
Para Kakazu, la función del CEO debe entenderse como la de un director técnico y jardinero al mismo tiempo: un estratega que diseña la jugada, pero también alguien que cultiva el terreno para que las personas puedan crecer.
"El CEO no puede estar pateando penales ni atajando, tiene que ser el director técnico del equipo. Y eso implica tener una estrategia y generar confianza en sí mismo, en los demás y en el proceso", sostuvo.
Explicó que la confianza es el punto de partida para el rendimiento colectivo. Cuando se pierde, surgen los conflictos no abordados, la simulación del compromiso y la falta de inspiración. "Si no hay confianza, nadie florece en la empresa", resumió.
El desafío de los CEOs paraguayos
Desde su experiencia observa que muchos CEOs en Paraguay aún están atrapados en la operativa diaria.
"Cuando un CEO no puede armar su agenda, cuando está corriendo y apagando incendios, se vuelve poco productivo. Su rol debe estar en la estrategia y en los nuevos negocios", advirtió.
También identificó dos problemas persistentes: la dificultad para delegar ligada nuevamente a la confianza y la escasez de talento formado para asumir puestos clave. "Tenemos la obligación de formar gente rápido, aunque lleve tiempo y esfuerzo. Si no lo hacemos, seguiremos importando talento", puntualizó.
Tres claves para que las empresas rindan más
Kakazu planteó tres pilares que hoy diferencian a las organizaciones:
"Pensar la jugada estratégica, no se trata solo de trabajar duro, sino de trabajar inteligente y duro. Lo que nos trajo hasta aquí no necesariamente nos llevará al siguiente nivel", dijo.
Fomentar la autonomía y la confianza: Las estructuras basadas en control excesivo ya no funcionan. La gente se empodera cuando se siente desafiada y valorada.
Promover el bienestar y la gestión emocional: En tiempos de hiperconectividad, la sobrecarga tecnológica afecta la concentración y la motivación. Brindar herramientas para regular ese impacto, dice, puede transformar la productividad y el clima laboral.
"Las personas que se sienten bien, piensan bien y hacen bien, a veces basta con ayudarlas a sentirse mejor para que logren mejores resultados", reflexionó finalmente Kakazu.