En un hecho sin precedentes para el departamento de Alto Paraná y para el Paraguay, un equipo de ingenieros desarrolló el primer nanosatélite funcional de monitoreo ambiental, un avance que posiciona al país dentro del mapa de la tecnología espacial aplicada al desarrollo sostenible.
El proyecto fue impulsado por la ingeniera Yanine Mendoza, junto con los ingenieros Víctor Olazar y Adolfo Jara, quienes desde Ciudad del Este demostraron que la innovación científica puede surgir también desde el interior del país. Según explicó Mendoza, una de las principales motivaciones fue romper con la idea de que el desarrollo de tecnología satelital solo es posible en grandes potencias.
"Queríamos demostrar que con esfuerzo, dedicación y una visión clara, es posible avanzar hacia la tecnología espacial desde Alto Paraná. Con el proyecto buscamos romper con el tabú de que el desarrollo de tecnología satelital es inalcanzable o demasiado complejo para nuestro entorno", señaló.
Así, explicó que el proceso, el cual inició como una idea ambiciosa, enfrentó múltiples desafíos técnicos y logísticos. Uno de los mayores fue la falta de componentes electrónicos especializados y de infraestructura para pruebas espaciales, lo cual obligó al equipo a adaptar recursos locales y a diseñar soluciones a medida.
Un satélite al servicio de la producción y el ambiente
El nanosatélite tiene la capacidad de medir temperatura, humedad, presión atmosférica y niveles de dióxido de carbono (CO₂), transmitiendo los datos en tiempo real para su análisis posterior. Durante su fase de prueba, fue evaluado en distintas zonas del país, mostrando precisión y eficiencia tanto en contextos rurales como urbanos.
Uno de los sectores que más se beneficiará es el agrícola, ya que el satélite permitirá optimizar el uso del agua y los fertilizantes, anticipar fenómenos climáticos y reducir pérdidas. Además, el dispositivo ofrece ventajas concretas para instituciones públicas y privadas, con acceso a datos más frecuentes y personalizados, reducción de la dependencia tecnológica externa y una oportunidad para avanzar hacia la soberanía tecnológica.
"Queremos que se convierta en una herramienta clave para fortalecer la toma de decisiones en el campo. Este proyecto no solo genera información, sino que también sienta las bases para el desarrollo de infraestructura espacial propia", expresó.
Desarrollar ciencia desde el interior
El trabajo se llevó a cabo en el laboratorio del Grupo Galeano, que proporcionó el espacio y las herramientas necesarias para el diseño y ensamblaje del nanosatélite. Para Mendoza, contar con ese apoyo técnico fue clave, pues demuestra cómo con recursos locales y creatividad, es posible impulsar desarrollos de alto nivel tecnológico desde Ciudad del Este.
De este modo, el proyecto fue reconocido recientemente por la Gobernación del Alto Paraná como el primer desarrollo de tecnología espacial en el departamento. "Ese reconocimiento nos motiva a seguir impulsando la ciencia y la innovación", sostuvo la ingeniera.
Por otra parte, el equipo ya trabaja en una nueva etapa del proyecto, que buscará medir el impacto ambiental positivo de los cultivos durante sus ciclos de plantación y cosecha, a partir de la absorción de dióxido de carbono. Así, de cara al futuro, la ingeniera imagina a Paraguay con un rol creciente en el ámbito espacial.
"Queremos generar datos que contribuyan al análisis climático y al desarrollo de una agricultura más sostenible. No buscamos competir con las potencias, sino integrarnos inteligentemente al ecosistema internacional, con proyectos aplicados a la sostenibilidad y la educación científica", afirmó.
Con iniciativas como esta, Alto Paraná se consolida como un nuevo polo de innovación, demostrando que la tecnología espacial puede tener acento paraguayo.