Taiwán busca consolidar con Paraguay una alianza que trascienda la cooperación tradicional y se convierta en una plataforma de transferencia de conocimiento, formación de talento humano e impulso a la innovación. Así lo sostuvo Iván Yueh-Jung Lee, Embajador de Taiwán en Paraguay, destacando que la experiencia de desarrollo de la isla puede convertirse en una referencia para el crecimiento económico paraguayo.
De este modo, resaltó que Paraguay ocupa un lugar singular en la política exterior taiwanesa, siendo el único país sudamericano que mantiene relaciones diplomáticas con el país asiático, colocando a Paraguay como más que un aliado político, a decir del Embajador. La complementariedad entre ambas economías, la coincidencia en valores democráticos y el potencial de crecimiento regional convierten al país en un socio estratégico de largo plazo, para el diplomático.
“La relación con Paraguay demuestra que el desarrollo económico, la democracia y la cooperación internacional pueden prosperar sin depender de China. Los proyectos conjuntos en áreas como educación, salud, tecnología, infraestructura y agricultura reflejan los resultados concretos de la cooperación taiwanesa”, afirmó el representante asiático.
La visión taiwanesa sobre Paraguay también está vinculada a las oportunidades futuras, pues mientras la isla enfrenta el desafío de una población cada vez más envejecida y una creciente demanda de talento humano, Paraguay dispone de una población joven y una ubicación estratégica dentro del Mercado Común del Sur (Mercosur). Bajo la visión del Embajador taiwanés, esa combinación abre la puerta a mayores inversiones, intercambios académicos y proyectos industriales conjuntos.
El diferencial de Taiwán
El Embajador consideró que una de las principales fortalezas que Taiwán puede aportar a Paraguay es precisamente la experiencia que transformó a una pequeña isla en una de las economías tecnológicas más influyentes del mundo. El llamado “milagro taiwanés” se apoyó en una estrategia de largo plazo basada en educación, industrialización, innovación y exportaciones.
“La inversión sostenida en educación permitió formar una fuerza laboral altamente calificada, capaz de adaptarse a industrias tecnológicas avanzadas. Las políticas de desarrollo orientadas a la industrialización, la innovación y la exportación fueron fundamentales para impulsar el crecimiento económico”, explicó.
Actualmente, Taiwán ocupa una posición central en la economía global, debido a su liderazgo en semiconductores, electrónica avanzada, tecnologías de la información y servidores para inteligencia artificial. El auge mundial de la IA ha reforzado todavía más esa posición, impulsando inversiones, exportaciones y crecimiento económico.
Por otra parte, la industria de los microchips constituye uno de los principales símbolos del éxito taiwanés. Detrás de ese destaque existe una estrategia desarrollada durante décadas, que combinó la formación de profesionales en universidades internacionales, el fortalecimiento de centros de investigación y una estrecha coordinación entre el sector público, la academia y las empresas.
“Taiwán logró convertirse en una potencia mundial en la industria de los semiconductores gracias a una estrategia de largo plazo basada en la educación, la planificación estatal y la transferencia de conocimiento internacional”, señaló el diplomático.
Crecimiento sostenido
De acuerdo con el diplomático taiwanés, el crecimiento de la inteligencia artificial está generando una nueva etapa de expansión para el sector tecnológico del país asiático. La creciente demanda de chips avanzados para centros de datos, supercomputación y sistemas inteligentes ha consolidado a la isla como un actor indispensable dentro de las cadenas globales de suministro.
No obstante, el interés de Taiwán no se limita a fortalecer su propia industria, por lo cual desarrollaron una apuesta consistente en compartir parte de esa experiencia con Paraguay mediante programas de formación, cooperación universitaria e iniciativas orientadas al fortalecimiento del ecosistema tecnológico local.
“Taiwán ha manifestado una clara disposición a compartir su experiencia de desarrollo tecnológico con Paraguay, así como a promover la cooperación en educación, innovación y formación de capital humano”, destaca Lee.
Esa visión ya se refleja en múltiples proyectos desarrollados a lo largo de casi siete décadas de relaciones bilaterales. Desde 1957, la cooperación evolucionó desde programas de asistencia e infraestructura hacia un modelo centrado en la transferencia de capacidades y el desarrollo sostenible.
Principales resultados de la bilateralidad
Entre los hitos más destacados de la alianza entre Paraguay y Taiwán figuran las más de 820 becas otorgadas a estudiantes paraguayos desde 1991, la creación de la Universidad Politécnica Taiwán–Paraguay (UPTP), la capacitación anual de decenas de profesionales en áreas técnicas especializadas y la implementación del Sistema de Información en Salud (HIS, por sus siglas en inglés), utilizado actualmente en más de 1.300 establecimientos sanitarios del país.
La cooperación también alcanzó sectores productivos y sociales mediante programas de apoyo a Micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), iniciativas de empoderamiento económico para mujeres, proyectos de innovación tecnológica aplicados al sector agropecuario y la incorporación de autobuses eléctricos al sistema de transporte urbano.
En paralelo, el comercio bilateral experimentó una expansión significativa pues, según datos compartidos por el Embajador, el intercambio comercial pasó de alrededor de US$ 40 millones en 2017 a una proyección cercana a US$ 400 millones en los últimos años. Paraguay mantiene una balanza comercial ampliamente favorable, impulsada principalmente por las exportaciones de carne bovina, porcina y aviar.
Mirando hacia adelante, la agenda bilateral se concentra en tres grandes pilares: educación y formación de capital humano, tecnología e innovación, y comercio e inversión. Dentro de esta estrategia se destaca el desarrollo del Parque Tecnológico Inteligente Paraguay–Taiwán en Minga Guazú, concebido como una plataforma para atraer inversiones y promover nuevas capacidades industriales.
Más allá de los números, el mensaje central del Embajador apunta a demostrar que el conocimiento, la innovación y la formación de talento son los verdaderos motores del desarrollo. Para el representante taiwanés, la experiencia de su país prueba que una nación puede transformarse profundamente cuando convierte la educación y la tecnología en políticas de Estado, lo cual se busca instalar en Paraguay.