Qué ver: El día de la revelación, porque los aliens aún importan
Steven Spielberg volvió a dos de sus temas favoritos, que son el contacto alienígena y el regreso a la infancia, con su última película.

Si hay un tema de la ficción que parece fuera de su tiempo, es el de los extraterrestres. Así y todo, dos superproducciones lograron tomarlo con cierta efectividad y bastante éxito en la taquilla. Proyecto fin del mundo, con Ryan Gosling, se estrenó en Prime Video después de ser uno de los grandes éxitos del cine en lo que va del año. El día de la revelación, de Steven Spielberg, resiste en cines con una recaudación más que decente. 

La taquilla de ambas películas es indicación, por sobre todo, de que el tema de los contactos alienígenas sigue atrapando. La década del noventa, cuando Los archivos X y los videos supuestamente reales de aliens en Roswell reinaban en la televisión, quedó atrás y el impacto cultural de estos temas ya no es el mismo. Cada una de estas dos películas presenta un acercamiento distinto a la cuestión, aunque ambas le aplican un tono familiar. Tal vez ahí esté la clave de sus éxitos, en que son películas amigables.

Proyecto fin del mundo, que ya fue recomendada aquí, trata sobre un astronauta que se cruza con una forma de vida alienígena en plena misión para indagar en otra forma de vida extraterrestre. Con humor y cierta ternura, aunque nada de la ciencia que abunda en la novela original, la película se sostiene como un intento de ser una versión siglo XXI de E.T.

El día de la revelación

El día de la revelación, cuya traducción correcta, pero más fea, sería El día de la desclasificación (Spielberg quiso evitar la nota religiosa en la palabra “revelación”) es una aventura que arranca y se sostiene a todo ritmo entre varios personajes y una conspiración. Al igual que en Los archivos X, aquí hay una organización poderosa que quiere ocultar la verdad sobre los contactos alienígenas y personas que pujan entre hacerlo público o mantenerlo oculto.

Es probable que ésta no sea la mejor película de Spielberg pero, además de ser una buena aventura, es un ejemplo más de por qué es un maestro del cine. El director siempre ha sostenido la máxima de que una película debe entenderse aún sin audio; es decir, que las imágenes tienen que contar por sí solas. Casi cada escena de esta película podría extraerse y mostrarse en un curso de cine. 

Su modo de filmar es único, más allá de las secuencias de acción y suspenso que suelen robarse la atención. Aquí hay una gran secuencia de esas, cuando el auto de Emily Blunt es arrastrado por un tren mientras es perseguida por agentes de la organización maligna. Son varios minutos que te mantienen al borde de la butaca, como se decía y que permiten sentir tanto el riesgo límite como el arrojo de los personajes.

En la historia tenemos, por un lado, a una meteoróloga de la televisión que empieza a manifestar señales de que algo le sucede, algo vinculado a extraterrestres y que ella no comprende del todo. Josh O´Connor sería su coprotagonista, un experto en ciberseguridad que desde el inicio es perseguido por la organización, ya que carga consigo un misterioso dispositivo. Al mismo tiempo, Colin Firth está al frente de este grupo, mientras que Colman Domingo con su tono de hablar suave, es quien está al frente de los disidentes.

El día de la revelación

La intriga se va construyendo paulatinamente mientras los personajes corren, son perseguidos, se refugian, se enfrentan o toman decisiones arriesgadas. En toda esta intriga de elementos que se van comprendiendo a medida que avanza la historia, hay un acierto en lo que hace Colman Domingo. Buena parte de la historia, aparece hablando desde lo que aparenta ser un set de filmación en plena construcción, como si trabajara de incógnito en un rodaje de cine. Sin embargo, el lugar resulta ser otra cosa y apunta a tocar una tecla emocional en otro personaje. Es como si Spielberg nos dijera que todo el esfuerzo de construir una ficción en el cine se hace para tocar emociones (ligadas a la infancia, para ser más específicos con este caso). 

Es posible que el payoff, o la recompensa del final, no esté a la altura del suspenso que se construye. Numerosas críticas están en desacuerdo y elogiaron el final, así que puede que al público le guste. A Spielberg, que es también el autor de la historia de base, le importa el tema del contacto alienígena. A diferencia de los directores de Proyecto fin del mundo, cree en él y nos dice que hay una verdad que se nos oculta. Sin embargo, lo que importa al final del día es cómo nos lo dice, su mano magistral para dirigir y los grandes colaboradores que le permiten que incluso sus películas menos relevantes sean obras a atender.