Paul Fernández Editor de Contenidos
Su lucha nunca fue solo consigo mismo; es y sigue siendo contra el mundo. El estigma fue una de las principales barreras, sin embargo, su fortaleza, ganas de sobresalir, dedicación y capacidad, hoy lo posicionan en otro nivel y marcan un futuro brillante para él.
Esta es la historia de Fabrizio Peralta, el joven paraguayo de 18 años que fue seleccionado como uno de los 50 finalistas del Global Student Prize 2025, es decir, uno de los mejores estudiantes del mundo.
Él nació en Chacarita, uno de los barrios bajos de Asunción. Se formó en la zona y a pesar de que las circunstancias han sido difíciles, se propuso superarse y alcanzar sus sueños.
“Toda mi formación fue allí y todos los días tenía que tomar el colectivo, muchas veces desde pequeño ya o con mis padres para irme a estudiar”, dijo al recordar parte de su vivencia en el barrio que, de alguna manera, le dio las fuerzas para poder vencer las dificultades que se presentaban.
Fabrizio, quien ahora reside en la ciudad de Luque, señala que toda su formación la realizó en el Colegio Estado de Israel (CEI). Allí cursó el Bachillerato en Administración con énfasis en Tecnologías Digitales (BANET), que básicamente representó además su camino a los programas internacionales.
El camino al Global Student Prize 2025
Fabrizio tenía sólo 17 años cuando se postuló al Global Student Prize 2025, un premio creado por la Fundación Varkey en colaboración con Chegg.org lanzado internacionalmente para destacar al mejor estudiante del mundo y con mayor aporte a la comunidad en términos sociales.
“Creo que fui seleccionado como uno de los 50 mejores estudiantes del mundo, principalmente por el hecho de que la mayoría de las cosas que hice fueron en aporte a mi comunidad y a mi gente, tanto a nivel académico como a nivel cultural y también a nivel comunitario, porque realmente fue un proceso muy arduo que llevo trabajando ya desde hace unos años”, afirmó.
Este programa no fue el primero al que aplicó, cuenta Fabrizio, dado que previamente estuvo en Estados Unidos mediante el Yale Young Global Scholars (YYGS) es un programa de verano intensivo y académico de dos semanas en la Universidad de Yale, que reúne a estudiantes destacados de secundaria de más de 150 países para explorar temas de vanguardia como ciencia, humanidades y estudios sociales a través de clases con profesores de Yale, seminarios y proyectos en un entorno global y diverso.
En este primer programa, Fabrizio accedió a una beca completa y tuvo la oportunidad de conocer a estudiantes de varios países del mundo. Allí tuvo su primer acercamiento al Global Student Prize 2025, dado que muchos de los estudiantes del Yale estaban aplicando.
El joven paraguayo señaló que no comprendía bien el programa, sin embargo, mediante una fuerte amistad que formó con otro estudiante pudo entender y arrancar con su postulación. “Él fue seleccionado en el 2024 como uno de los 50 mejores estudiantes del mundo, en el 2025 fui yo”, agregó emocionado.
El camino recorrido durante el programa no fue fácil, dado que además de todo el trabajo que tuvo que realizar, tenía que destacarse entre los más de 11 mil estudiantes que se habían postulado.
Comentó que el trabajo consistía en realizar 8 ensayos de 500 palabras donde debía abordar sobre el aporte realizado a la comunidad, en su caso la Chacarita, en términos académicos, sociales y culturales.
“Yo fui explicando como durante mis últimos cinco años fui abocándome mucho al campo del STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas), y a partir de eso fui ayudando a diferentes chicos no solo a cofundar el equipo de robótica en el colegio, sino también crear mi propio proyecto como Sportesai”, mencionó.
Este último, es un proyecto que fundó para enseñar sobre la importancia de la salud mental en jóvenes y adultos, y el nombre lo adoptó por Sport, deporte en inglés, y Tesái, salud en guaraní. Este proyecto, según Fabrizio, fue presentado para aplicar al Global Student Prize 2025.
Además, mencionó que junto con otros dos estudiantes del Yale, también desarrollaron un proyecto denominado Capstone Project donde estudiaron la personalidad más asociada al altruismo. “Tuvimos que trabajar con un experimento con diferentes chicos en el programa y también tuvimos que trabajar con mucha investigación detrás de eso durante las dos semanas que nos quedamos allí en la Universidad de Yales”, agregó.
Gratificación y un futuro brillante
Fabrizio mencionó que haber sido seleccionado fue una sensación “muy gratificante”, y más allá de eso, indicó que la satisfacción fue tanta teniendo en cuenta que se trata de una persona que nació en la Chacarita y cargó sobre sus hombros el estigma social sobre ese lugar.
“Yo creo que representó haber rejuvenecido, en el sentido de que podíamos seguir creyendo en que realmente existe un mejor futuro para cada uno de nosotros, para la familia en general. Nos hizo poder entender que detrás de todo ese esfuerzo y sacrificio, de todo ese camino difícil, podemos realmente alcanzar un objetivo mayor”, expresó.
El joven aseguró que detrás de este logro también existió un sacrificio enorme que iba más allá de los desvelos y de las largas horas realizando trabajos, sino incluyó un proceso decisión donde siempre prevaleció su objetivo, quedar seleccionado, seguir aprendiendo y destacándose.
Comentó que para cerrar el 2025 con un logro más, recibió una de las noticias más importantes de su vida. “Fui aceptado en la Universidad de Columbia en Nueva York. Esa fue una noticia increíble que destacamos con mis padres, porque también fue el trabajo de todo este año”, comentó.
Este logro llegó luego de haber trabajado durante todo el año con el programa Opportunity Funds, el cual permite, mediante la organización Education USA, postularse a las 8 universidades más importantes de este país.
“El programa Oportunity Funds, está financiado por la Embajada y está abierto ahora mismo para todos los chicos hasta el 11 de enero. Este 2026, en septiembre, ya me voy a estudiar durante 4 años en Estados Unidos”, añadió.
Aunque Fabrizio aún evalúa si su futuro estará en la Ingeniería Electrónica o en la Ingeniería Eléctrica, dejó un mensaje claro para los jóvenes que, como él, persiguen sus propios sueños: alcanzar las metas es posible, incluso cuando el camino se vuelve exigente. “Cuanto más difícil o más complicado sea el recorrido, mayor es la recompensa”, sostuvo.