Belén Cuevas Trinidad Editora de Forbes Women Paraguay
A veces, es necesario alejarse para ver con claridad lo que siempre estuvo frente a nosotros. Para Vero Pardo, un viaje a Barcelona no fue solo un cambio de coordenadas, sino una revelación cultural. Estando lejos, comprendió que Paraguay posee una riqueza estética y humana que a menudo pasamos por alto cuando estamos inmersos en la rutina diaria.
Esa distancia crítica le permitió valorar cada textura y técnica artesanal de su tierra. Al observar las tendencias europeas, Vero sintió una punzada de orgullo por lo propio. Se dio cuenta de que la verdadera vanguardia no estaba en imitar lo ajeno, sino en profundizar en las raíces para ofrecer algo auténticamente único al mundo entero.
En lugar de mirar hacia afuera, exploraron las virtudes propias de su tierra. “Estando en Barcelona con mi marido, nos pusimos a ver qué pasa con Paraguay, qué es lo que nosotros hacemos bien o no hacemos tan bien, y aquello que resulta lindo”, recuerda sobre el nacimiento de la idea.
La diseñadora canaliza la presión externa como un motor de crecimiento constante. Para ella, la exigencia no es un obstáculo, sino la herramienta que pule el talento y define el rumbo. En sus palabras: "Por eso, dentro de todo, siento alegría de la presión que a veces tengo, porque en esos momentos me desafío el doble".
Cada fin de semana en Barcelona, Vero y su marido iban a una feria para llevar encaje ju, ao po'i y diversas artesanías locales al público español. La gente conectó de inmediato con la propuesta. La incorporación de detalles tradicionales en prendas contemporáneas no fue solo una tendencia, sino el nacimiento de un movimiento cultural. “Hoy nos convertimos en una identidad”, asegura Vero.
El crecimiento llevó a su marca, La casa de VRO, hacia fronteras lejanas. Con centros de producción en Paraguay y Dubái, la moldería nacional demostró su capacidad de adaptación global. Esta expansión reafirmó que lo nuestro tiene un valor universal, capaz de dialogar con las estéticas más sofisticadas del mundo, manteniendo siempre el diseño original como el estandarte de la marca.
Su visión va más allá de la moda. Para ella, su camino traza un compromiso con la pertenencia. No se trata de ideas efímeras, sino de una estructura sólida basada en el respeto mutuo. Vero finaliza con una reflexión: "Si tuviera que diseñar la indumentaria de una mujer poderosa, tendría sí o sí algo hecho a mano, cerca del corazón, un detalle que sobre todo identifique nuestra esencia paraguaya".