Belén Cuevas Trinidad Editora de Forbes Women Paraguay
Una estudiante de computación paraguaya busca entrenar modelos de lenguaje de inteligencia artificial para que comprendan el guaraní en su dimensión oral, social y cultural. Samantha Adorno es una estudiante destacada del Programa Vinculo Universitario Centro Paraguay Kansas, de Kansas University, que se encuentra trabajando en un estudio que resalta las particularidades demográficas que definen al ecosistema lingüístico regional.
“El guaraní es un idioma fascinante, especialmente visto desde afuera: es una lengua indígena hablada por una mayoría no indígena, lo cual es algo muy único”
Su estrategia rompe esquemas comerciales que ignoran la fonética de la región. Adorno entendió que para capturar la riqueza cultural debía enfocarse en la voz, ya que el guaraní es una lengua principalmente oral. Por lo tanto, para ella, limitar el desarrollo de una inteligencia artificial sin tener en cuenta esta dimensión genera textos que pierden la riqueza de lo que se habla en el día a día. “Opino que para que una tecnología sea realmente útil y accesible, debe adaptarse a la naturaleza del idioma y de sus hablantes, no al revés. Enfocarse en la oralidad es la única manera de diseñar interfaces que resulten naturales y funcionales para nuestra comunidad”, ahonda Adorno.
Adorno puntualiza que se encuentra en un proceso de diseño y desarrollo de las bases teóricas sobre el tema: “Quiero aclarar que el modelo no está implementado todavía porque acabo de terminar la etapa de diseño de la arquitectura”. La distancia geográfica no disminuyó el lazo de la estudiante Samantha Adorno con su natal Paraguay. Al contrario, proyecta su visión del mundo desde una perspectiva forjada por la experiencia de su país.
“Estando fuera del país, me di cuenta de que soy muy afortunada al tener acceso a muchas herramientas y mentores, y sentí la motivación de usar la tecnología que tengo a mano para aportar al desarrollo y la preservación de nuestra lengua”
El procesamiento computacional propuesto evita las simplificaciones literales que despojan de significado real a lenguas nativas. “Toda traducción real va mucho más allá de reemplazar palabras e implica entender el contexto y la intención, algo que en el guaraní es aún más crítico”, asegura.
Para lograr que el sistema capture este trasfondo cultural, la arquitectura se sostiene sobre dos pilares principales. “El primero es una recolección de datos que prioriza el formato conversacional y natural, y el segundo es la incorporación de un agente de estado diseñado para mantener el contexto y el hilo de la interacción a lo largo de la conversación, superando la limitación de procesar comandos aislados”, afirma.
La dimensión ética del proyecto introduce un concepto fundamental para proteger derechos colectivos. Adorno explica que, cuando se habla de soberanía de datos lingüísticos, “significa, fundamentalmente, que los propios hablantes de un idioma tengan el control y el manejo sobre cómo se utiliza su información. En la práctica, implica que si recolectamos datos de voz en guaraní para el proyecto, esa información no pueda ser vendida ni transferida a empresas extranjeras sin un permiso explícito”.
La joven explica que la transparencia en los permisos de uso impide abusos corporativos sobre bienes colectivos desprotegidos. “El diseño del proyecto estipula que la participación en las fases de recolección de datos sea estrictamente voluntaria”, aclara Adorno. Asimismo, los registros se almacenarán localmente, asegurando que no se compartan con terceras partes para fines comerciales.
Comprender la profundidad de esta lengua viva exige reconectarse con la literatura y la identidad nacional. “Esta pregunta me hace pensar inevitablemente en la famosa frase de Augusto Roa Bastos sobre el Paraguay como una isla rodeada de tierra”, reflexiona la investigadora. Ese ecosistema cultural propio requiere recopilar y estructurar datos de alta calidad.
El verdadero impacto social se traducirá en un acceso más equitativo a oportunidades esenciales de desarrollo. Adorno prevé que “permitir que alguien interactúe con la tecnología utilizando exclusivamente su lengua nativa y de una forma en la que esté cómoda, en este caso oral, ayudaría muchísimo en el día a día” para reducir grandes barreras.
Para que estas innovaciones trasciendan los claustros académicos y beneficien a la población, el trabajo de campo es vital. “Lo fundamental es trabajar de cerca con la comunidad y directamente con las personas que van a usar la tecnología”, recalca. Este proceso implica escuchar comentarios y refinar constantemente la idea original.
La identidad paraguaya actúa como el motor que visibiliza la riqueza del bilingüismo en plataformas internacionales. “Desarrollar esto en espacios académicos internacionales, donde muchas veces ni siquiera conocen el idioma, es una oportunidad genial para darlo a conocer”, afirma
La adaptabilidad de esta arquitectura computacional permite proyectar soluciones inclusivas para otras regiones del continente. Adorno sostiene que “la idea del proyecto se podría aplicar para ayudar a otras lenguas de tradición predominantemente oral, como el quechua”, expandiendo un modelo ético de transferencia tecnológica guiado por expertos y hablantes nativos.
Los próximos pasos de la investigadora se concentran en materializar este marco teórico en herramientas tangibles. El objetivo principal actual consiste en “trabajar en la implementación técnica de la arquitectura, comenzar con las jornadas de recolección de datos de voz y contactar a personas e instituciones interesadas”, consolidando así un hito histórico para la inclusión digital paraguaya.