Santiago Zavattiero Director Editorial
La cobertura de una Copa del Mundo es, para un periodista deportivo un punto álgido en su carrera, no solamente por la competición, sino por todo lo que implica a su alrededor que vaya más allá de noventa minutos de juego, es un ejercicio complejo de logística, gestión de activos y análisis de consumo. Edgar Cantero ha navegado dos escenarios globales distintos (Rusia 2018 y Qatar 2022), transformando cada acreditación en un estudio de caso sobre cómo la economía y la cultura moldean la industria del entretenimiento, ahora se prepara emocionalmente para su tercer gran desafío (Estados Unidos, Canadá y México 2026) como también financieramente por los costos que implica.
Rusia 35 días, donde todo empezó
La travesía comenzó en Rusia, un mercado que, contra los prejuicios iniciales, resultó ser el escenario de mayor eficiencia operativa. Con un presupuesto total de US$ 6.500 para una estancia de 35 días, Cantero descubrió que la rentabilidad de una cobertura no depende solo del gasto, sino de la infraestructura.
En Moscú, donde el alojamiento se mantuvo en un rango competitivo de US$ 1.500 dólares, la verdadera ventaja competitiva fue la movilidad. Para Cantero, esta primera experiencia fue formativa: aprendió que el valor agregado del periodismo moderno no reside en repetir el marcador, sino en auditar el "lado humano" de la economía: cómo se vive, cómo se trasladan las masas y cómo fluctúan los precios en las ciudades sede.
El lado negativo con respecto a Rusia son las distancias entre un estadio y otro, logísticamente solo podía acceder a un partido por día. Para cubrir la mayor cantidad de partidos posibles, Cantero optaba por viajar en tren de noche entre ciudades de Moscú a San Petersburgo o viceversa.
Qatar 32 días, un golpe cultural
Cuatro años después, Cantero no solamente vivió uno de los mundiales más icónicos de la historia, con una de las finales (Argentina vs Francia) más destacada del siglo, sino que le sirvió como punto de conocimiento de nuevas formas de vivir. Qatar se presentó como un mercado de alto costo de vida, donde la inversión total se disparó a los US$ 10.300 en apenas 32 días. Aquí, el periodista no solo enfrentó una inflación logística —con vuelos y hoteles superando los US$ 5.300—, sino un choque cultural y religioso que obligó a una recalibración editorial. Fue una cobertura de contrastes, donde la cercanía geográfica de los estadios no logró compensar el elevado precio de los servicios básicos y la complejidad de operar en un entorno socialmente ajeno al pulso latinoamericano.
Estados Unidos 45 días, una nueva forma
Hoy, la escala en Estados Unidos, México y Canadá representa la operación más ambiciosa de su carrera, con un despliegue de 45 días y un presupuesto que alcanza los US$ 16.250. Si bien el costo es el más elevado de la trilogía —impulsado por una cuenta de alimentación y traslados de US$ 10.000 y una logística interna de US$ 2.000 para cubrir las vastas distancias del país—, el retorno de inversión se encuentra en el acceso a la vanguardia.
En el mercado estadounidense, Cantero observa una metamorfosis en la cadena de valor: hay avances disruptivos en las formas de crear y, sobre todo, de consumir contenido. No se trata solo de informar, sino de entender cómo la tecnología está alterando el comportamiento del espectador.
Conclusión de un corresponsal
El análisis de costos revela una tendencia alcista agresiva. Mientras que el Mundial de Rusia (2018) se posicionó como una operación de bajo costo y alta eficiencia operativa, la actual cobertura en Estados Unidos (2026) representa un incremento del 150% en la inversión total respecto a la primera experiencia.
3 veces más, en moneda local
La cobertura del mundial no contempla el precio de entrada de los partidos ya que Cantero es acreditado por FIFA para la cobertura correspondiente, al mismo tiempo es importante destacar que en guaraníes, el aumento de costo entre Rusia 2018 y EE.UU. 2026, es de 3 veces más, pasando de un poco más de G. 37 millones a más de G. 104 millones para esta oportunidad, únicamente tomando la diferencia de tipo de cambio (G. 5.700 en 2018 - G. 6.200 2026=