Para poder desarrollar una economía estable y predecible a largo plazo, primero y fundamental, las reglas del juego deben ser limpias y claras para todos. El sector privado necesita tener credibilidad en el sector público. Dicho esto, necesitamos revisar los procesos de toma de decisiones en el ámbito público, donde necesariamente se deba rendir cuenta de las grandes flagrancias, ya que si las decisiones fuera de los procesos correctos no tienen consecuencias dará igual hacerlo bien o no.
Un ejemplo claro de esto es mantener la institucionalidad. Debemos de aprender a separar las instituciones de las personas, y mantener los procesos con sus reglas claras independientemente de quiénes sean los personajes involucrados. Además de esto, si logramos dar como país seguridad jurídica a sus ciudadanos y a los inversores, ya sean nacionales o extranjeros, lograríamos crecer aún más con todo el potencial que tenemos, por la confianza generada y credibilidad las cuales son cruciales.
Ambas características, tanto la institucionalidad como la seguridad jurídica son fundamentales para reducir la corrupción, bajando drásticamente la impunidad que vivimos en las noticias en forma diaria. Así es como, el sistema judicial finalmente debe colocar el broche de oro a este conjunto de mejoras necesarias. Si todo lo que realizamos en las demás instituciones finalmente cae en saco roto, lastimosamente nada valdrá la pena. Es fundamental e indispensable cerrar todos los procesos de mejoras con la aplicación de la ley, ya que como podemos observar en países más desarrollados, si no se ven las consecuencias ante una transgresión de las normas no habrá respeto a las mismas.
Otro ejemplo claro es lo que ocurre cuando se otorgan amparos judiciales a ciertas empresas para saltar reglamentaciones y obligaciones del comercio, poniendo en riesgo la competencia en igualdad de condiciones así como también la salud de los paraguayos.
¿Y cómo sucede esto? Si bien los productos importados cuentan con sus representantes legales quienes deben de cumplir con todas las normativas para realizar dicha actividad comercial, existen otras empresas quienes presentan acciones de inconstitucionalidad contra la ley y los decretos reglamentarios que establecen los mecanismos de control sanitario, alegando que van en contra de la libre competencia, de esta manera, han logrado que ministros de la Corte emitan medidas cautelares a favor de estas para que éstas puedan importar de manera legal, productos de todo tipo, incluso alimentos y bebidas, así como también artículos de aseo personal, perfumes y cosméticos sin someter estos productos a los controles fitosanitarios que sirvan como habilitación para que el público los utilice sin ningún riesgo.
De esta manera la población está expuesta a eventuales consecuencias sanitarias al adquirir productos sin control, y además de esto los representantes legales de estas marcas se ven expuestos a un problema ya que si existiera un inconveniente de salud en algún ciudadano el representante legal sería el perjudicado por una importación que realizó otra empresa.
Por otro lado, en los últimos tiempos tenemos la virtud de estar viviendo grandes avances en mejoras en la calificación del país a nivel internacional, otorgándonos mayores beneficios a la hora de competir por inversiones extranjeras. Dicho esto, ¿cómo podemos desperdiciar la atracción de excelentes beneficios logrados cambiando luego las reglas internas para los distintos jugadores?
No se puede desarrollar la economía si dejamos librado a interpretaciones poco claras del sistema judicial, afectando no solo el comercio, sino que también poniendo en riesgo la salud de los ciudadanos. Es de un país poco serio liberar los controles para unos como si esto no fuera algo grave y preocupante.
Hay mucho en juego cuando dejamos las reglas en zonas grises y opcionales para ciertos jugadores del mercado, lo cual solo hace que se refuerce nuestra imagen de país con instituciones frágiles y expuestas a intereses de unos pocos. Por lo tanto, así como logramos la calificación como país con Grado de Inversión, debemos de revisar nuestros esquemas internos que embarran la cancha en el comercio justo y seguro para las inversiones, ya que sino de nada servirá tanto esfuerzo. Esta impunidad, además de ser incorrecta, es desmotivante y genera una sensación de status quo que adormece a quienes quieren generar un cambio por una sociedad mejor.