Las mujercitas que tanto amé
Por Carlos Martini

Es frecuente que me pregunten por el libro que me convirtió en lector y escritor. Inolvidable momento de enamoramiento de las letras.

Era una noche de septiembre de 1972. Yo tenía 14 años. En nuestra casa, entonces vivíamos en Hernandarias casi Jejuí. Fui al comedor donde estaba el televisor. Veo un libro sobre la mesa. Fue un regalo de nuestros padres a mis hermanas. No sé qué misterioso Dios hizo que me acercara a ese libro. Lo comencé a leer. Era un ejemplar de la novela Mujercitas (1868) de la escritora estadounidenses Louise May Alcott.

Es la célebre historia de cuatro hermanas que se van convirtiendo en adolescentes. Viven con su madre en el noreste de EE.UU.. El padre está en la guerra de Secesión. Cada hermana tiene su propia personalidad. Es sobre sus emociones, sus planes, sus tristezas, la precariedad económica y también sobre la llegada del amor.

Un pasaje de esa novela es tan hermoso y al mismo tiempo trágico. Al leerlo recuerdo que lloré. Es sobre la enigmática melancolía que se encuentra en lo bello.

Carlos Martini, Periodista

Fue entonces cuando Carlucho supo que en todas sus lecturas buscaría aquellas que conmovieran sus esquinas más íntimas del alma.

Allí donde habitamos tal como somos. Sin máscaras. Y que esas lecturas siempre nos mostrarán nuestras pérdidas, cicatrices y heridas abiertas.

En mi adolescencia descubrí al escritor checo Franz Kafka. Mi favorito. Nos llevó al lado más oscuro de lo absurdo y tenebroso de la existencia. Les recomiendo La metamorfosis, El proceso, En la colonia penitenciaria o las cartas a sus amantes.

Kafka definió lo que él entendía por libro: "Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros".

El poeta Jacobo Rauskin, ya desaparecido , dijo alguna vez sobre Kafka: Su vida fue una pesadilla y transformó esa pesadilla en arte.

Fue en una de sus clases en la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas de la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción. Era a finales de los noventa. Yo ya era docente y me anotaba como alumno en sus clases en el Departamento de Letras con tal de escucharlo. Inolvidable Jacobo.

De Mujercitas a la Metamorfosis. Tan distintas. Pero ambas nos golpean el corazón.

Para Beth.