Lauro Manuel Ramírez López, Abogado (UNA), MBA (U.
La sensación en Asunción, en el 2024, es contradictoria. El ambiente de inversiones y negocios nunca fue tan movido y entusiasta como ahora, con interesados de muchos países buscando socios, proyectos y oportunidades para llegar al país, cada vez mejor vendido en el extranjero y ahora apoyado por el Investment Grade obtenido gracias a un buen lobby oficial. Todo apunta a que por fin nos tocó el turno, y esos capitales abundantes van a recalar en abundancia en un Paraguay encaminado al desarrollo. Pero al mismo tiempo, esa sensación desde dentro del país es un tanto decepcionante.
Si hace unos años eran necesarios alrededor de 1.500 ingenieros por año, dados los proyectos importantes que teníamos como país que afrontar, mientras que sólo egresaban en total, de todas las Universidades, menos de 300, hoy esas necesidades se multiplican tal vez por dos, y en todos los campos.
Las sucesivas oleadas de Reformas educativas ampliaron el alcance de la formación inicial básica y media, pero a costa de la profundidad. En la misma dirección, la multiplicación de instituciones de educación terciaria con el único fin de la rentabilidad y el negocio, lamentablemente no contribuyeron al egreso de profesionales con auténtico y profundo conocimiento de sus saberes y ámbitos, sino más bien impulsando una masificación educativa igualmente sin mucha profundidad. Las recientes evaluaciones del profesorado en el país, con un gran porcentaje de aplazados, o la métrica establecida por Pisa, son evidencias incontrastables de que uno de los mayores déficits del país es la educación.
El problema es que la educación no va en paralelo a una cosecha record o un aumento en las inversiones industriales o tecnológicas, tienen otro ritmo, requieren tiempo. Entonces un gobierno no podrá nunca mostrar resultados propios en términos educativos, puesto que un buen resultado en éste ámbito será un logro del país, de la planificación, de la ejecución a largo plazo, del sostener los planes aún a pesar de los cambios de gobierno. Y ese precisamente es el problema..
Si no queremos que las inversiones vengan al país con "su propia" mano de obra, sino que utilicen la local, tenemos que ir gradualmente elevando el nivel educativo, la capacidad de razonamiento, la comprensión lectora, la formación técnica media y la exigencia en los rendimientos y evaluaciones.
Existe el riesgo de que la velocidad de los cambios en el mundo nos vaya una vez más a ganar respecto a los avances internos en el país. Si las bondades fiscales y la estabilidad que hemos conseguido a lo largo de los años no van acompañadas por los avances en paralelo, en los otros frentes del desarrollo, esas inversiones que esperamos podrían disminuir por causa de la misma estructura general del país.
Algunas mejorías
Como en todas las cosas, en educación también hay avances.
Según un documento del BID (1), que apoya el esfuerzo del país en pos de la mejora de la educación de calidad, hay programas pos pandemia que están en curso, intentando revertir la caída en inversión ocurrida por ese evento mundial. El programa Jornada Escolar extendida, presente en 300 escuelas del país y que abarca a más de 50 mil niños, permitió extender las clases en los colegios a mañana y tarde, incluyendo el almuerzo, con aulas mejor equipadas y materiales didácticos mejorados.
Es seguro que hay muchos otros planes ocurriendo, que no se ven como esos titulares catástrofe en los medios exponiendo los aplazos generalizados de los mismos profesores de escuelas públicas, pero el análisis tiene que ser general y no al calor mediático.
Dicho esto, es también cierto que el Paraguay ni figura respecto a logros de los niños en matemáticas, en las tablas, mediciones, cuadros o burbujas que esa herramienta tan fantástica que es Gapminder expone, comparando prácticamente a todos los países del mundo.
Esta herramienta es fruto de las investigaciones de Hans Rosling, un médico y divulgador sueco que junto con su hijo y nuera condensaron los datos en un libro extraordinario que fue Best seller del New York Times, llamado Factfulness. El libro, con datos duros de fuentes abiertas y citadas en el libro, desnuda conceptos equivocados que todos tenemos y muestra los equivocados que una inmensa mayoría de las personas está, casi en todos los campos: todos pensamos que estamos peores de lo que nos muestra la propia realidad expuesta en números.
La tabla referente a los logros en matemáticas en niños del 8vo. grado, que fue la aludida, en realidad tampoco muestra resultados en el mismo rubro en los países de nuestra región, es decir, no salimos del promedio. Mal de muchos, consuelo de tontos.
Si no nos tomamos en serio la mejora en educación, siguiendo los esfuerzos de gobierno en gobierno -aunque el sucesor sea enemigo político del anterior-, dejaremos pasar una ocasión verdadera de dar como país el gran salto al desarrollo.
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¿Cómo mejorar la calidad de la educación de Paraguay?, Gonzalo Almeyda, Victoria Oubiña, Pablo Zoido, abril 2023.